Con el paso de los años, Lividus han ido construyendo discretamente un pequeño culto dentro del underground extremo gracias a una propuesta bastante difícil de encasillar. Lo que en sus primeras demos ya dejaba entrever una combinación poco habitual entre melodías oscuras, voces limpias y estructuras cercanas al black y death metal más melancólico, ha terminado evolucionando hacia algo mucho más sólido y personal en su nuevo trabajo, Scarabaeus.

La banda llevaba tiempo moviéndose bajo el radar de muchos seguidores del metal extremo más experimental, especialmente desde la publicación de trabajos como Tetany o Teratorns, donde ya comenzaban a aparecer elementos alejados de los caminos más típicos del género. Ahora, con este nuevo álbum, Lividus parecen haber encontrado el equilibrio definitivo entre agresividad, atmósfera y sensibilidad melódica.

Scarabaeus desarrolla durante poco más de media hora una propuesta donde el death metal convive con pasajes mucho más emocionales y sombríos sin perder intensidad. La banda apuesta aquí por composiciones más directas y compactas, pero manteniendo ese aire extraño y casi hipnótico que ya se intuía en sus anteriores trabajos.

Uno de los aspectos que más llama la atención es el uso de voces limpias dentro de un contexto extremo, algo que en manos equivocadas podría resultar forzado, pero que Lividus integran de forma muy natural dentro de su sonido. Las melodías vocales aportan un tono trágico y fantasmal que encaja perfectamente con las guitarras cargadas de oscuridad y con ciertas armonías que inevitablemente pueden recordar a algunas bandas europeas de death metal melódico de los noventa.

También destaca la presencia de la viola en distintos momentos del disco, añadiendo todavía más sensación de decadencia y melancolía a unas composiciones que evitan constantemente caer en la monotonía. Todo parece cuidadosamente colocado para reforzar esa atmósfera fría y emocional que atraviesa el álbum de principio a fin.

Además, la participación de Pierce Williams, conocido por su trabajo en Aenigmatum, aporta una base rítmica especialmente sólida, ayudando a que el disco mantenga fuerza incluso en sus momentos más densos y atmosféricos.

Con Scarabaeus, Lividus continúan demostrando que todavía existen bandas capaces de sorprender.