Human Disposition
(Psychoparalysis)- Año
- 2013
- Tipo
- full-length
- País
- Finlandia
- Sello
- BWK Records
- Duración
- 44:18
- Temas
- 10
Reseña editorial
(Psychoparalysis) – Human Disposition: Death Metal progresivo con olor a los grandes
Hay discos que te obligan a estudiarlos y otros que, desde el primer riff, te hacen sentir como si hubieras abierto una caja que llevaba treinta años cerrada. Human Disposition pertenece a esa clase de álbumes. No porque (Psychoparalysis) vivan de mirar hacia atrás, sino porque consiguen recuperar una forma de entender el Death Metal progresivo que parecía haberse quedado enterrada bajo toneladas de producción moderna, virtuosismo gratuito y obsesión por sonar más técnicos que nadie. Aquí hay técnica, mucha, pero primero hay canciones. Y eso cambia absolutamente todo.
Throne of Mammon
Apenas necesita un minuto para abrir la puerta. Una intro breve, fría y con ese regusto a Coroner que funciona como la luz roja antes de que arranque la maquinaria pesada. No hay ceremonia innecesaria: sesenta segundos y vamos al grano.
The Numbers Become My Enemies
Entra corriendo. Riffs veloces, cambios de ritmo y una sensación inmediata de estar escuchando algo que tu cerebro reconoce aunque no consiga señalar exactamente de dónde viene. Entonces empiezan a aparecer fantasmas: Atheist, Bolt Thrower, Death, Pestilence. Pero cuidado, no estoy diciendo que aquí haya una fusilada de ninguna de esas bandas. Lo que ocurre es bastante más interesante.
Cuando has escuchado durante décadas música que te ha marcado de verdad, ciertos sonidos quedan grabados como cicatrices. Y (Psychoparalysis) consiguen rozarlas continuamente. Hay momentos que recuerdan a los primeros Atheist, pero sobre ellos cabalga una voz que podría haber salido de una trinchera excavada por Bolt Thrower. Los riffs se retuercen, las estructuras cambian de dirección y los solos aparecen exactamente donde deben estar, sin cortar el flujo ni convertir el tema en una demostración de conservatorio. Es Death Metal progresivo del que entra a la primera: complejo sin necesidad de enseñarte la calculadora, técnico sin ponerse una bata blanca. Y cuando el tema empieza a morir aparecen unos riffs que directamente te agarran de la nuca. No negocian. Te obligan a hacer headbanging. Han pasado cuatro minutos y nueve segundos y ya sabes que este disco lo vas a gozar, pero de verdad.
Fail to See
Arranca con un riff que no llama a la puerta: la derriba. La voz vuelve a llevarte directamente a Karl Willetts mientras las guitarras empiezan a moverse por terrenos que podrían haber nacido en algún universo paralelo donde Spiritual Healing hubiera tenido una continuación distinta. Y vuelvo a insistir porque aquí está una de las claves del disco: las semejanzas existen, son evidentes, pero también existe personalidad. El problema —bendito problema— es que cuando haces algo tan bien dentro de un lenguaje tan marcado por gigantes del género resulta inevitable compararte con ellos. No porque estés copiando, sino porque estás jugando en ese mismo campo. Y hasta aquí (Psychoparalysis) no ha cometido prácticamente ningún error.
Relinquish
Empieza con unos arpegios de bajo que parecen encender lentamente el motor. Unos segundos después aparece un riff magnífico y la voz entra encima de él, no tanto acompañándolo como cabalgándolo. Hay registros agresivos, graves profundos y una manera muy natural de encajar las líneas vocales con unas guitarras que nunca parecen quedarse quietas. Y luego están los solos: perfectamente colocados, ni uno sobra, ni uno parece introducirse simplemente porque “ahora toca un solo”.
Todo vuelve a oler a Bolt Thrower hasta que, de repente, aparece un riff que podría haber salido directamente de las manos de Chuck Schuldiner. Y ahí vuelves a sonreír, porque este disco hace eso continuamente: un poco de Coroner aquí, una sombra de Death allá, un eco de Bolt Thrower unos segundos después, sin convertirse jamás en un álbum de imitaciones. Más bien parece una conversación con algunos de los discos que probablemente enseñaron a estos músicos a entender el Death Metal. Otros cinco minutos largos pasan volando, pero no importa: el siguiente todavía dura más.
Looking Back to Tomorrow
Te planta delante de The IVth Crusade y …for Victory casi desde el principio. Esas guitarras, ese caminar pesado, esa sensación de que cada riff pesa varias toneladas aunque no necesite acelerar. En la forma de ejecutar este tipo de Death Metal es probablemente de lo más cercano a Bolt Thrower que vas a encontrar. Y no estoy hablando de clonar un sonido. De hecho, ni muchas bandas tributo consiguen reproducir esa forma tan particular de hacer que una guitarra parezca un tanque avanzando sobre barro.
Aquí sí aparece, pero suena orgánico, propio. Además, (Psychoparalysis) mezclan esa contundencia tan primitiva con estructuras progresivas de una manera que funciona sorprendentemente bien. No parece una unión forzada, no notas dónde termina una cosa y comienza la otra. Simplemente ocurre y funciona de puta madre. A estas alturas da la impresión de que cada canción está intentando superar a la anterior y tú ya estás pensando que a quien te recomendó este álbum le debes unas birras. Varias.
Human Disposition
Entonces llega el tema que da título al disco. Y llega como una hostia. Venías acomodado en los medios tiempos del corte anterior, dejándote aplastar lentamente por sus guitarras, cuando de pronto Human Disposition revienta el paisaje. Guitarras a toda velocidad, batería disparada, riffs que parecen querer atravesar los altavoces. Cuarenta segundos. Nada más. Pero suficientes para recordarte que (Psychoparalysis) pueden romperte el cuello cuando les da la gana. Aquí el bajo, además, se abre paso con especial claridad entre el caos. Una descarga brevísima, como meter los dedos en un enchufe y retirar la mano inmediatamente.
Truth Altered
Después bajan las revoluciones, pero no la intensidad. Truth Altered arranca con riffs entrecortados que vuelven a activar el mecanismo automático del cuello. Uno, dos, otro cambio, otro riff, otro quiebro. Las estructuras se van doblando sobre sí mismas mientras la banda mezcla estilos con una naturalidad casi obscena.
Y llegados aquí ya empiezas a plantearte una cuestión perfectamente razonable: ¿esto sigue siendo Death Metal progresivo?, ¿Dynamic Death Metal, como ellos mismos lo definieron?, ¿Psycho Death Metal? ¿Realmente importa? Probablemente no. Cuando una banda mezcla sus influencias hasta el punto de que empiezas a dejar de distinguirlas, quizá sea porque ya ha empezado a construir algo propio.
Beyond Iris
Baja la guardia, solo aparentemente. Unos arpegios abren paso a unas guitarras deliciosas que crean uno de los momentos más confortables del álbum. Durante unos instantes parece que alguien haya abierto una ventana y dejado entrar aire en una habitación que llevaba media hora cerrada. Pero esa voz grave sigue ahí, observando, esperando, recordándote que esto sigue siendo Death Metal.
El tema entra entonces en terrenos mucho más progresivos, con estructuras que respiran, se estiran y cambian de forma sin perder nunca el hilo. Por momentos aparecen incluso recuerdos de Edge of Sanity. Y ahí vuelves a darte cuenta de lo especial que resulta este disco, porque consigue llevarte de Bolt Thrower a Death, de Coroner a Atheist y de ahí a Edge of Sanity sin que tengas nunca la sensación de estar escuchando un recopilatorio de influencias. Todo pertenece al mismo cuerpo. Beyond Iris es probablemente el tema más progresivo del álbum: casi ocho minutos de auténtica master class.
Loss of Time
Loss of Time devuelve inmediatamente el aroma de Coroner. Esos riffs secos, nerviosos, con aristas, guitarras que parecen estar hechas de piezas metálicas encajando unas contra otras. Y, otra vez, el cuello empieza a moverse. Ya ni te das cuenta. El disco ha convertido el headbanging en un acto reflejo.
The End Results in Violence
Y entonces aparece The End Results in Violence. El final. Lamentablemente, porque a estas alturas no quieres que se acabe. Guitarras melódicas, riffs impecables, solos perfectamente medidos y cambios de ritmo que aparecen cuando menos los esperas van construyendo un último tramo que resume buena parte de lo que ha sucedido durante el álbum.
No hay necesidad de inventar un final grandilocuente. La música ya lo hace sola. Te lleva en volandas hasta el último segundo y se termina. Silencio. Entonces miras la pantalla. Probablemente vuelvas a darle al play, porque Human Disposition tiene una cualidad que demasiados discos técnicamente impecables olvidan por el camino: apetece escucharlo otra vez. Y otra. Y seguramente dentro de varios años siga apeteciendo.
Cuando las influencias dejan de ser una carga
Lo fácil con un álbum como este sería reducirlo a sus referencias: Bolt Thrower, Death, Atheist, Coroner, Pestilence, Edge of Sanity. Todas están ahí de alguna manera, pero hacerlo sería profundamente injusto. Porque (Psychoparalysis) no se dedican a copiar esos sonidos. Los han digerido, los han triturado, los han mezclado con su propia manera de entender el género y los han convertido en combustible.
Y esa es posiblemente la mayor virtud del disco. Aquí puedes admirar los riffs, la técnica, los cambios de tiempo, los solos, el trabajo del bajo y las estructuras. Pero después de todo eso sigue quedando algo mucho más sencillo: canciones. Canciones que entran, canciones que recuerdas, canciones que te hacen mover el cuello y canciones a las que quieres volver.
Human Disposition suena como abrir una vieja tumba del Death Metal progresivo y descubrir que lo que había dentro no estaba muerto. Solo estaba esperando a que alguien volviera a encender la maquinaria.
Tracklist
- 1Throne of Mammon01:08
- 2The Numbers Become My Enemies04:09
- 3Fail to See04:24
- 4Relinquish05:21
- 5Looking Back to Tomorrow06:46
- 6Human Disposition00:40
- 7Truth Altered05:20
- 8Beyond Iris07:46
- 9Loss of Time03:10
- 10The End Results in Violence05:34
Total: 44:18
Formación
- Otto TryggBajo, Voz (coros)
- Mika "Mikachu" SallamaaBatería
- Bhaadi PartanenGuitarra
- Anssi KantolaVoz, Guitarra, Producción, Grabación, Mezcla (adicional), Portada, Maquetación
- Tommi OtsavaaraSintetizadores (tema 4), Grabación, Masterización, Mezcla
- Thomas NobydyVoz hablada (tema 4)
- Jori AlhonenGuitars (lead) (track 5)
- Jani PartanenProducción, Grabación, Mezcla (adicional)
- Nea HelminenFotografía
En este álbum
- Tipoálbum de estudio · 2013 · lanzado hace 13 años
- Banda(Psychoparalysis) · Finlandia · formada en 2009
- SelloBWK Records
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