Puntuación
Reseña editorial
Waters of Fate (2018) es un álbum que revela los límites de la fórmula que Majestic Downfall perfeccionó en sus primeros trabajos. Doce años después de Temple of Guilt, la banda mexicana regresa sin el hambre que caracterizó su propuesta inicial: la fusión entre el peso asfixiante del doom y la virulencia del death extremo sigue presente, pero ahora se siente más como rutina que como convicción. Los riffs lentos retorcidos y las voces destrozadas están ahí, la atmósfera inquietante persiste, pero falta la urgencia que hacía ineludible su música. El disco no fracasa; simplemente confirma que algunos conjuntos alcanzan su punto de saturación antes de los treinta.
Lo que resiste en Waters of Fate es precisamente lo que siempre funcionó: la capacidad de mantener la densidad sin caer en la autocomplacencia. Los pasajes más lentos aún generan incomodidad genuina, y la producción respeta la crudeza del material sin sacrificar claridad. Sin embargo, la extensión del álbum expone carencias compositivas que antes pasaban desapercibidas. Hay momentos donde el peso se confunde con la inercia, donde la inquietud cede ante el tedio.
Una entrega que confirma más que innova. Para quienes necesitan el doom-death mexicano puro, servirá; para el resto, las referencias siguen siendo Temple of Guilt y bandas cercanas como Grave Miasma. No es un fracaso, pero tampoco justifica por qué seguir escuchando a Majestic Downfall en 2024.