Puntuación
Reseña editorial
En 2019, Saint Vitus regresaba con un álbum homónimo bajo el sello Season of Mist, demostrando que la legendaria banda de doom metal seguía vigente después de décadas en la escena. Este trabajo representa un retorno a la esencia del doom lento y pesado que caracteriza a la formación, con riffs cargados de melancolía y una producción que permite que cada nota respire en la oscuridad. La propuesta se aleja de cualquier concesión moderna, manteniéndose fiel a los principios del género que ayudaron a definir.
La estructura compositiva de Saint Vitus recuerda a trabajos previos como "Lillie: F-65", donde el peso existencial y la lentitud hipnótica prevalecen sobre cualquier intención de sorpresa. Los riffs principales se despliegan con una paciencia casi ritual, permitiendo que la atonalidad melancólica penetre profundamente en el oyente. La atmósfera que generan es comparable a la que consiguen bandas como My Dying Bride, aunque Saint Vitus mantiene una dureza más cruda y directa, sin florituras sinfónicas.
Vocalmente, la entrega es característica de la banda: grave, gutural y desgarrada, funcionando como un instrumento más dentro del tejido sonoro. Los pasajes lentos dominan la experiencia auditiva, creando momentos de pura desolación donde la guitarra y el bajo conversan en territorio infernal. Quien busque similitudes encontrará ecos de Amorphis en ciertos momentos, aunque Saint Vitus rechaza cualquier pretensión melódica que distraiga de su propósito fundamental.
se mantiene al margen de revolucionar el doom metal, sino reafirmar por qué Saint Vitus sigue siendo una referencia imprescindible en un género que valora la consistencia sobre la innovación. Para fanáticos del doom clásico, representa una obra que merecía ser registrada, aunque queda lejos de ser el trabajo más memorable de la discografía de la banda. Una declaración de principios de músicos que nunca renunciaron a su visión.