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OXYMORE

Kheos
Año
2026
Tipo
full-length
País
Francia
Duración
51:31
Temas
12

Reseña editorial

Kheos – «Oxymore»: cuando derribar tus propios prejuicios musicales tiene recompensa

Hace poco tuve la oportunidad de ver a los franceses Kheos en directo y, qué quieres que te diga, me quedé impresionado. Pero la cosa no terminó ahí. También pude charlar un rato con ellos, comprobar que son unos tipos extraordinariamente amables y llevarme a casa su último trabajo, «Oxymore», en formato CD y firmado por todos los integrantes. Así que aquí me tienes, con el disco entre las manos y disfrutando de una verdadera joya del deathcore sinfónico.

Y voy a empezar confesando algo: este es un palo que a mí me pilla un poco fuera de juego. No porque no me guste, sino porque hay tantísima música por escuchar que, por mucho que uno se empeñe, resulta materialmente imposible llegar a todo. Y a veces, lo peor no es que te falte tiempo, sino que tú mismo te pones barreras que te impiden acercarte a cosas que realmente valen la pena. Nos pasa a todos, creo yo. Escuchamos determinados estilos durante tantos años que acabamos moviéndonos por terrenos conocidos, dejando otros de lado casi por inercia.

Pero con la música, igual que con tantas cosas en esta vida, hay que mantener la mente abierta. No hace falta que te guste todo, faltaría más, pero al menos date la oportunidad de comprobarlo. Quizás no encuentres nada que te interese o quizás, como me ha ocurrido a mí con estos franceses, acabes llevándote una sorpresa de las buenas. Cruzar ciertas fronteras musicales puede conducirte al siguiente nivel o, como mínimo, permitirte disfrutar de trabajos que de otra manera habrías pasado por alto.

Me faltan referencias dentro del deathcore sinfónico para establecer comparaciones con bandas que se mueven habitualmente en este terreno. ¿Y qué? Llevo suficientes años escuchando metal en prácticamente todas sus ramificaciones como para permitirme comentar lo que me transmite un disco sin necesidad de demostrar que conozco hasta el último grupo del género. Se trata de escuchar, sentir y contar lo que uno piensa. Y lo que pienso de «Oxymore» os lo voy a explicar encantado.

Deathcore sinfónico: aquí hay metal, y del contundente

Hay un detalle que me ha llamado bastante la atención: Kheos no tienen ficha en Encyclopaedia Metallum. Ya sabemos que esta conocida enciclopedia aplica unos criterios bastante particulares a la hora de admitir determinados estilos, especialmente los relacionados con el metalcore y el deathcore. Pero a mí me sigue chocando. ¿Qué pasa, que aquí no hay metal? Pues que venga alguien y me explique qué son entonces esas guitarras descargando riffs pesadísimos, las baterías funcionando a mil revoluciones, los blast beats, las voces guturales que ya quisieran para sí más de una banda de death metal y toda esa colección de recursos que llevamos décadas escuchando dentro del metal extremo.

Entiendo que existan diferencias estilísticas y que no todo tenga que meterse en el mismo saco, pero una cosa es clasificar y otra levantar muros donde musicalmente hay muchísimos puntos de encuentro. Porque, guste más o menos el deathcore, negar su componente metalero me parece una discusión bastante estéril, especialmente cuando tienes delante un trabajo como este.

Y es que «Oxymore» tiene una cantidad de ingredientes considerable. Kheos pueden pasar de unos blast beats a toda velocidad a unos breakdowns que prácticamente te paralizan el organismo. Entre medias aparecen samplers, arreglos sinfónicos, coros, atmósferas oscuras y unas voces cavernosas que conviven con intervenciones limpias sin que el conjunto pierda su esencia. Las guitarras alternan riffs machacones, palm muting, melodías y pasajes mucho más técnicos, mientras la batería parece tener recursos para cualquier situación que se le presente.

Pero lo verdaderamente interesante no es que tengan todos estos elementos a su disposición, sino cómo los utilizan. Porque meter muchas cosas en una canción no garantiza absolutamente nada. También puedes acabar preparando un potaje incomible. Aquí, sin embargo, se percibe un trabajo de composición importante, una intención de construir cada tramo para que tenga sentido dentro del conjunto. Los franceses saben cuándo apretar, cuándo dejar respirar la música y cuándo volver a descargar toda su artillería.

Tan pronto te encuentras disfrutando de un pasaje agradablemente melódico, casi dejándote llevar por sus atmósferas, como que de repente todo se vuelve una auténtica locura. Y cuando parece que ya han vaciado el cargador, regresan esos acordes menores que preparan la entrada de un breakdown pesado como una tonelada de hierro. De esos que provocan que medio público termine moviéndose como si alguien hubiera dado la orden de derribar las paredes de la sala. Si has tenido ocasión de verlos en directo, sabrás perfectamente de lo que hablo. Yo pude comprobarlo y os aseguro que su propuesta gana todavía más enteros cuando la tienes delante de las narices.

«Oxymore»: la brutalidad también tiene algo que contar

Cuando empecé a preparar esta reseña no había conseguido encontrar las letras por ninguna parte, algo que me fastidiaba especialmente porque intuía que detrás de todo este despliegue musical había bastante más que ganas de repartir mamporros. Por suerte, finalmente las he localizado en su Bandcamp oficial y ahora podemos comprender mejor el concepto del álbum.

«Oxymore» es la palabra francesa para oxímoron, esa figura que consiste en unir conceptos aparentemente contradictorios. Y precisamente ahí se encuentra una de las claves del disco. Kheos construyen su propuesta alrededor de las contradicciones humanas, enfrentando conceptos como la luz y la oscuridad, la fe y el caos, la creación y la destrucción, la razón y la locura. Una temática que encaja perfectamente con lo que estamos escuchando, porque la propia música funciona a base de contrastes: brutalidad y delicadeza, furia y melancolía, pasajes casi contemplativos que terminan desembocando en auténticos vendavales de distorsión.

Las letras profundizan bastante en la condición humana, aunque no siempre desde la misma perspectiva. En composiciones como «Immortal Warfare» o «Against the Gods» encontramos una crítica feroz a la manipulación, al poder, a la religión utilizada como instrumento de control y a una humanidad que parece empeñada en repetir sus propios errores. La guerra, la codicia, la violencia ejercida en nombre de supuestos ideales y esa facilidad que tenemos para convertir nuestras creencias en armas forman parte del paisaje lírico del álbum.

Sin embargo, otras composiciones se alejan de los grandes conflictos colectivos para mirar hacia el interior del individuo. Aparecen la soledad, el aislamiento, las relaciones que se deterioran, la pérdida de seres queridos y esa sensación de estar atrapado en una existencia que se repite sin ofrecer demasiadas respuestas. «Jikan», «Home» o «Echoes Of Tomorrow» desarrollan parte de estas inquietudes desde una perspectiva mucho más íntima, y aquí es donde las melodías, las voces limpias y los arreglos atmosféricos adquieren una dimensión especialmente interesante.

Me parece un acierto que la banda no haya utilizado toda esta instrumentación sinfónica únicamente para darle grandiosidad al sonido. Hay una intención emocional detrás. Los momentos más melódicos no están ahí simplemente para descansar entre dos palizas de batería, sino que contribuyen a transmitir esa sensación de conflicto permanente que recorre el disco.

Tampoco esperes encontrar respuestas definitivas a todas las cuestiones que plantean. Más bien estamos ante un retrato bastante incómodo de nuestras propias contradicciones, de lo que somos capaces de construir y destruir, muchas veces casi al mismo tiempo. Un planteamiento ambicioso, sí, pero que tiene sentido cuando compruebas el trabajo que hay detrás de las composiciones.

Una producción enorme al servicio de unas composiciones muy trabajadas

Otro aspecto que merece una mención especial es la producción. «Oxymore» ha sido producido, mezclado y masterizado por Chris Wiseman, con arreglos y programación de sintetizadores a cargo de Isaac Solanas. Y aquí hay muchísimo trabajo, eso se nota desde el primer momento.

El sonido es grande, contundente, muy elaborado Y esto no tiene que ser nada fácil cuando estás combinando guitarras con una distorsión tan potente, una batería tan exigente, arreglos orquestales, elementos electrónicos, coros y diferentes registros vocales. Mantener todo ese entramado bajo control requiere bastante más que subir volúmenes y confiar en que la cosa funcione.

Y luego están los músicos. Son jóvenes, sí, pero que nadie confunda juventud con falta de experiencia o recursos. Aquí hay un nivel técnico muy importante. Las guitarras tienen que desenvolverse entre riffs endiabladamente rápidos, pasajes melódicos y breakdowns de una contundencia tremenda, mientras la sección rítmica mantiene una precisión admirable durante todo el recorrido. Y las voces merecen capítulo aparte. Pasar de registros guturales profundísimos a otros más agresivos, introducir voces limpias y conseguir que todas esas interpretaciones encajen con naturalidad dentro de una misma composición tiene su mérito, un fenómeno.

Derribando barreras musicales: una sorpresa que merece la pena

«Oxymore» es un trabajo muy disfrutable. Tiene suficientes cambios, contrastes y matices para mantenerte atento durante todo el recorrido. Cuando llevas un rato recibiendo una auténtica paliza de blast beats y riffs pesados, aparece una melodía que te permite cambiar de registro. Cuando empiezas a acomodarte en ella, la banda vuelve a sacarte de tu tranquilidad con una descarga de violencia perfectamente calculada. Y así van construyendo un disco que nunca se queda demasiado tiempo instalado en el mismo lugar.

Musicalmente también estamos ante un oxímoron, una convivencia de elementos que, en principio, deberían llevarse mal y que aquí terminan entendiéndose de maravilla. Puedo decir es que Kheos me han demostrado que hay mucho por explorar en terrenos a los que quizás no había prestado suficiente atención. Y solo por eso ya les estoy agradecido.

Así que mi consejo es muy sencillo: dale una oportunidad a «Oxymore». Escúchalo con calma, con ganas y sin demasiadas ideas preconcebidas. Puede que no sea tu estilo favorito, pero también puede que te suceda lo mismo que a mí y termines preguntándote cuántos discos como este habrás dejado escapar por el camino.

Y oye, si resulta que no te gusta, pues tampoco pasa nada. Pero al menos que sea después de haberlo escuchado.

«Oxymore» demuestra que la brutalidad y la sensibilidad pueden compartir perfectamente el mismo espacio. Kheos han firmado un álbum de deathcore sinfónico ambicioso, técnicamente magnífico y repleto de matices, donde cada breakdown tiene su peso y cada melodía su razón de ser. Una de esas agradables sorpresas que te recuerdan por qué, después de tantos años escuchando metal, todavía merece la pena seguir explorando.

Tracklist

  1. 1Immortal Warfare03:50
  2. 2Wrath Of Cronos03:54
  3. 3Against the Gods04:21
  4. 4We Are Chaos04:55
  5. 5Macabre03:58
  6. 6Where Sunshine Cannot Be Met04:14
  7. 7The Figure Of Echo04:08
  8. 8Lost In A Circle03:42
  9. 9Jikan05:53
  10. 10Home04:31
  11. 11Echoes Of Tomorrow04:07
  12. 12Solitude Of Kaonashi03:58

Total: 51:31

En este álbum

  • Tipoálbum de estudio · 2026 · lanzado este año
  • BandaKheos · Francia · formada en 2015

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Discografía de Kheos

2.º de 2

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