Con su sonido característico, el dúo español TodoMal se atreve a romper moldes en su nueva entrega, Graveyards of Joy. Formado por los inquietos Christopher B. Wildman y Javier Fernández Milla, este disco cierra una trilogía que nos ha llevado a explorar el doom progresivo con una fusión de influencias que van desde el grandilocuente sonido de Candlemass hasta los espacios cósmicos de Pink Floyd.
En esta tercera entrega, TodoMal se expande a una formación de cinco músicos, un paso que añade profundidad a su ambición sonora. Junto a ellos se han unido el bajista Javier "Bud" Martínez, el guitarrista Javier Félez y la vocalista y tecladista Cecilia Tallo, quienes aportan distintos matices a la ya rica paleta sonora de la banda. El resultado es un álbum que desafía la categorización, combinando atmósferas densas con melodías cautivadoras y una producción que ilumina el sonido oscuro del grupo.
Desde la envolvente apertura de "Mare Ignis" hasta la belleza acústica de "Misericordiah", cada canción es un viaje emocional. El equilibrio entre la pesadez y la melodía se evidencia en pistas como "Lucid Nightmare", donde guitarras resonantes se entrelazan con piano luminoso y coros etéreos. A su vez, "Point of Coalescence" juega con contrastes de metales amenazantes y voces etéreas que evitan la opresión, mientras que "Deliverance" presenta un crescendo emocional que atrapa desde el inicio.
