En 1985, un chaval de dieciocho años llamado Jeff Becerra cantaba en un disco titulado Seven Churches que contenía un tema llamado «Death Metal». De ahí sale, según la versión más aceptada, el nombre del género entero.

Cuatro años después, ese mismo chaval estaba tirado en el suelo con dos balas dentro y no volvería a andar en tres décadas.

Possessed Seven Churches
Possessed Seven Churches

Un paquete de tabaco

La historia no tiene nada de épico y por eso duele más. Becerra venía de trabajar unas trece horas haciendo hormigón. Paró a comprar tabaco. Al pagar sacó un billete de cien dólares.

Dos hombres armados le exigieron todo el dinero. Le dispararon dos veces, con dos armas distintas. Una bala de nueve milímetros le atravesó el pecho, le destrozó costillas y pulmones y se alojó en la columna, justo por debajo del corazón. Quedó paralizado del pecho para abajo.

Tenía veintidós años y venía de firmar dos discos que hoy se consideran fundacionales.

Los cinco años siguientes

Lo que vino después Becerra lo ha contado con una franqueza poco frecuente. Perdió a sus amigos casi de inmediato. Perdió a su novia. Y pasó cinco años metiéndose todo lo que pudo, en lo que él mismo describe como un suicidio administrado a plazos.

Possessed ya se había disuelto antes del disparo, así que ni siquiera hubo una banda que sostenerle. Simplemente desapareció.

Conviene detenerse aquí, porque es la parte que las biografías suelen despachar en una línea. El death metal creció durante los noventa hasta convertirse en una industria mundial, con festivales, sellos y giras. Y el hombre que le había puesto nombre no estaba en ninguna de esas fotos. No porque se hubiera retirado ni porque hubiera peleado con nadie, sino porque un atraco de barrio le había sacado del mapa.

La vuelta

Becerra reactivó Possessed en 2007, casi veinte años después, con una formación nueva. En 2019 publicó Revelations of Oblivion: su primer álbum de estudio en treinta y tres años.

Y en 2021 ocurrió algo que no estaba en el guion. Con la ayuda de unas piernas robóticas, Becerra volvió a caminar por primera vez en treinta y dos años. Hay vídeo, y no es fácil de ver sin que se te ponga un nudo.

Por qué esta historia importa

El metal extremo tiene una relación complicada con la violencia. Buena parte de su iconografía la usa como material estético: portadas, letras, nombres. Y en las crónicas que se cuentan una y otra vez, la violencia casi siempre es elegida —un crimen, una provocación, un gesto.

Lo de Becerra no fue elegido. No hay ideología, ni mito, ni escena que lo reivindique. Es lo que le pasa a cualquiera que sale a comprar tabaco en el sitio equivocado. La única diferencia es que a este le pasó justo después de escribir el disco que le puso nombre a un género.

Y hay una segunda lectura, más incómoda. Si el atraco no hubiera ocurrido, Possessed probablemente habrían seguido, y la historia del death metal de los noventa sería otra. El género perdió a su primer nombre por un billete de cien dólares, y tardó treinta años en recuperarlo.

Sigue en activo

Becerra tiene hoy planes que ya ha contado públicamente: quiere publicar disco todos los años, para recuperar el tiempo. A los cincuenta y muchos, con la columna atravesada desde 1989.

Jeff Becerra en sus inicios y en la actualidad
Jeff Becerra en sus inicios y en la actualidad

Es probablemente la historia menos épica y más admirable de todas las que se cuentan en esta sección. No hay pacto con nada, ni sangre en el escenario, ni juicio. Hay un tipo que perdió veinte años y decidió que los quería de vuelta.

⚠️ NOTICIA ROBADA DE WEBMETALEXTREMO.COM
Este texto ha sido copiado sin autorización. eternalmetal.cl es un portal que roba noticias a varios medios y se hace pasar por autor de las mismas. Artículo original: https://www.webmetalextremo.com/noticias/jeff-becerra-possessed-disparo-1989-silla-de-ruedas. Denunciar este plagio: https://www.webmetalextremo.com/plagio.

Publicado originalmente en webmetalextremo.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido sin enlace directo a la fuente.