Reseña editorial
El valknut es ese símbolo nórdico formado por tres triángulos entrelazados que suele asociarse a los guerreros caídos. Buen nombre para un proyecto que, después de escuchar Gorgona Cave, parece concebido precisamente para entrar en combate. Aunque aquí las armas son otras: riffs, groove, letras cargadas de sustancia y una batería que aparece una y otra vez como un puño golpeando una mesa.
Y hay algo que conviene decir antes de empezar: todo esto sale de una sola persona. Valknut es el proyecto de Manolín y Gorgona Cave supone su cuarto larga duración. Él mismo sitúa la base de su música entre Thrash Metal, Groove Metal , y después de estos nueve temas cuesta discutirle la descripción.
«Gorgona Digital» empieza con una guitarra suave, pero no tranquila. Hay diferencia. Es esa calma en la que notas que alguien está tensando un cable detrás de la pared y sabes que en algún momento va a saltar la corriente. La batería empieza a ganar presencia, aparecen unos riffs melódicos y todo va acumulando presión hasta que el mecanismo termina cediendo. Entonces sí: empieza la tralla.
Mi primera reacción fue bastante inmediata: joder, como me recuerda a S.A. No porque Valknut esté calcando nada, sino por ese regusto bronco, desafiante, por la manera de escupir las frases y por cómo todo avanza con los dientes apretados. El estilo vocal de Manolín me lleva directamente a la escuela de Juan Aceña, y detrás sucede algo parecido con bajo, batería y guitarras: hay groove para mover una hormigonera, bastante Thrash y unas pinceladas Hardcore que le entran al sonido como una navaja por una costura.
La letra, además, no funciona como simple acompañamiento. La Gorgona mitológica petrificaba con la mirada; Valknut actualiza la imagen y coloca una pantalla delante de nuestros ojos. El monstruo ya no tiene serpientes en la cabeza: cabe en la palma de la mano. El «gorgonizada» del estribillo resume perfectamente la idea de quedar inmóvil mientras el dedo sigue trabajando, alimentando una rueda de pequeños estímulos que parece no terminar nunca. Cuerpo aparcado, atención secuestrada, scroll infinito.
Y esta ha sido mi entrada en el universo Valknut. Hasta ahora no había escuchado absolutamente nada del proyecto y he aterrizado directamente en su cuarto álbum. Pues bien: como tarjeta de presentación sirve de sobra. Hay actitud, riffs que se agarran bien y, sobre todo, una personalidad que no tarda demasiado en empezar a asomar.
«Prohibido Vivir» no pierde tiempo. Las cuerdas entran veloces, la batería aparece recortada y contundente y enseguida tienes uno de esos riffs que mandan la orden directamente a las cervicales sin pasar antes por el cerebro. Las voces son agresivas, los coros entran rabiosos y ese «¡Vivienda digna!» lanzado en grupo funciona casi como una pancarta que de repente hubiese aprendido a gritar.
La letra pone el foco en la dificultad de acceder a una vivienda y lo hace sin demasiadas vueltas retóricas. Ahí me gusta Valknut: puede haber elaboración musical, pero cuando tiene algo que decir no lo envuelve en veinte capas de celofán. Hacia el final aparece además un solo que termina de dejar claro que detrás de toda esta mala leche hay bastante más trabajo del que aparenta. Sabe cuándo apretar el acelerador y cuándo levantar ligeramente el pie para que el siguiente golpe vuelva a tener recorrido.
Unos redobles nos meten de lleno en «Game Over», donde el objetivo cambia pero no la actitud. Aquí el texto gira alrededor del deterioro medioambiental, el cambio climático y la responsabilidad humana y política ante sus consecuencias. Valknut no lo plantea como una conferencia: mete todas esas preocupaciones dentro de una hormigonera de riffs y las devuelve convertidas en metal. La canción tiene esa cualidad de las buenas letras de protesta: puedes quedarte con la música, pero el mensaje va pegado a ella como pintura fresca y terminas llevándotelo puesto.
«Dictatoriatus» cambia completamente la temperatura al principio. Una guitarra melancólica abre el tema y parece estar lamentándose antes de que aparezcan redobles, riffs cargados de groove y una aceleración progresiva que transforma ese lamento en rabia. La letra habla de sometimiento y liberación, pero introduce una cuestión bastante más turbia: qué ocurre cuando quien ha vivido bajo una bota deja de querer simplemente escapar y empieza a desear destruir al que la llevaba puesta. La frontera entre emanciparse y convertirse en otra cosa empieza a borrarse.
Musicalmente el tema va creciendo hasta convertirse prácticamente en un motín. Gritos de guerra, guitarra cada vez más agresiva y, de repente, ese homenaje deliberado a «Creeping Death» de Metallica: «Die by my hand / I creep across the land», seguido de ese «¡Muerte al dictador!» que encaja sorprendentemente bien. Grande!!
«Mienten Roban Mani Pulan» tampoco necesita una tesis doctoral para explicar por dónde va. El título ya viene con los nudillos levantados. Lo primero que me llama especialmente la atención es el bajo, mucho más expuesto que hasta ahora, limpio y amenazante, como ese ruido de maquinaria que escuchas segundos antes de que empiece a moverse algo muy grande. Luego entran unas guitarras disparadas en ráfagas y vuelta al trote.
La canción dirige su crítica hacia la corrupción y los abusos de la clase política, apoyándose además en samples que refuerzan el tono satírico del tema. Musicalmente no se limita a servir de soporte al discurso: hay intensidad, cambios bien medidos y otra colección de riffs que vuelve a ponerte el cuello a trabajar. Valknut podría haberse conformado con escribir canciones-protesta y utilizar cuatro acordes como vehículo. Por suerte, no lo hace. Aquí la música tiene tanta mala intención como las letras.
«Dogmatus Infectus» vuelve a recurrir a algo que ya empieza a reconocerse como recurso habitual de Valknut: arpegios lentos de bajo y guitarra, una entrada aparentemente dócil y esa sensación de que te están colocando cómodamente en una silla para quitártela de una patada unos segundos después. Es como si alguien bajase la luz, te dejase cerrar los ojos y justo cuando empiezas a relajarte te agarrase de la pechera con un «espabila, hostias».
Aquí he encontrado riffs que me han recordado bastante a la mejor época de Machine Head. El groove rebosa por los bordes y la guitarra tiene ese efecto de engranaje industrial que no gira limpio, sino arrancando virutas de metal a cada vuelta. La letra dispara contra el dogmatismo religioso, no tanto contra la necesidad personal de creer como contra la conversión de una creencia en verdad absoluta e indiscutible. El concepto de esos «grilletes sacros» es especialmente bueno: una imagen muy sencilla para hablar de una fe que deja de servir como refugio y empieza a funcionar como cerradura.
A estas alturas Valknut ya me ha ganado musicalmente. Ya sé por dónde respira, ya entiendo su lenguaje y, sobre todo, empiezo a ver que aquí música y concepto no caminan en dos aceras distintas.
«Inmutable Pasado» se mete en un terreno bastante más íntimo. Habla de culpa y de esa costumbre tan humana de rebobinar una y otra vez escenas que ya no admiten edición. El pasado aparece como una superficie de cemento seco: puedes golpearla, arañarla, cagarte en ella, pero no vas a devolverla al estado líquido. Lo único que queda es decidir cuánto tiempo quieres seguir chocándote contra el mismo muro.
Musicalmente, sin embargo, Valknut no se vuelve contemplativo. Hay guitarras que en algunos momentos me han llevado incluso a Slayer, especialmente por determinados ataques y giros de riff. Las influencias están ahí, no se esconden, pero tampoco se convierten en esposas. Aparecen, saludan y desaparecen antes de comerse el tema.
«Cenizas de Venganza» entra con un curioso intercambio entre bajo y guitarra antes de desembocar en un ritmo mucho más contundente, con una batería que aquí parece llevar el volante. La letra apunta contra la figura del incendiario y contra la destrucción deliberada, utilizando las cenizas en un doble sentido: las reales que quedan después del fuego y las figuradas que deja una sociedad enfurecida cuando empieza a exigir respuestas.
Es además el tema más corto del disco, apenas 2:16, y quizá precisamente por eso tiene algo de frasco pequeño lleno de ácido: concentra muchas de las virtudes del álbum en muy poco espacio. Groove, contundencia, cambios, letra frontal y cero tiempo perdido.
Tú Puedes Ser
Y llegamos a «Tú Puedes Ser», que además me parece una forma bastante inteligente de cerrar el disco porque cambia el foco. Después de pantallas, vivienda, medio ambiente, poder, corrupción, dogmas, culpa e incendios, Valknut termina entrando en un conflicto mucho más pequeño en escala pero no necesariamente menos violento: una casa.
La letra aborda el control abusivo de un progenitor sobre la vida de su hijo y el proceso de romper ese sometimiento. Empieza desde la impotencia de alguien que vive «bajo un techo de cadenas», pero lo realmente importante está en cómo cambia el lenguaje según avanza el tema. Al principio aparece el «quiero ser» de quien todavía pide espacio; al final emerge el «yo puedo ser» de quien ya no está pidiendo permiso. Dos verbos casi iguales y, sin embargo, entre uno y otro cabe una emancipación entera.
Musicalmente es rápido, intenso y con esa mala leche que a estas alturas ya forma parte del ADN del disco. Vas entrando en combustión, apretando los dientes, prácticamente en posición de combate, hasta que de pronto empieza una desaceleración progresiva y el volumen se va escurriendo. Te quedas mirando los altavoces como cuando alguien corta una discusión cerrando la puerta justo antes de que puedas responder.
¿Cómo? ¿Ya? ¿Y ahora qué hago? ¿Me tomo una tila?
Una sola persona, mucho talento y mala leche para un solo cuerpo
Gorgona Cave tiene algo especial. Musicalmente me lo he pasado de puta madre: Thrash, Groove, Hardcore, riffs que unas veces entran de frente y otras aparecen por el costado, cambios de ritmo bien colocados y una evidente querencia por construir tensión antes de soltar el golpe.
Pero posiblemente lo que termina diferenciándolo sean las letras. No porque uno tenga que compartir necesariamente cada planteamiento que hace Valknut, sino porque hay intención detrás de cada canción. No son nueve textos genéricos intercambiables colocados encima de nueve riffs. Cada tema entra en un asunto distinto y lo mastica a su manera: dependencia digital, vivienda, medio ambiente, autoritarismo, corrupción, religión, culpa, incendios o abuso familiar.
Y luego recuerdas que Manolín figura como responsable de todo en el álbum y la cosa adquiere todavía más mérito. No tienes delante una banda de cinco personas repartiéndose composición, instrumentos y arreglos. Todo este edificio lo ha levantado un solo tipo, ladrillo a ladrillo, incluyendo las imperfecciones, los excesos y esa sensación de que algunas ideas están ahí porque simplemente le ha salido de los cojones ponerlas.
Y precisamente eso le da carácter. No es un álbum esterilizado. Tiene esquinas. Tiene arañazos. Hay momentos que recuerdan a S.A., otros en los que asoman Machine Head, Slayer o Metallica y otros en los que ya no estás pensando en nadie porque has empezado a reconocer a Valknut. Y eso, llegando yo completamente de nuevas a su cuarto disco, me parece posiblemente lo más significativo.
He entrado en Gorgona Cave sin saber absolutamente nada y he salido sabiendo perfectamente quién está detrás. Eso no ocurre todos los días.
Si te gusta la tralla, si S.A. está entre esas bandas capaces de ponerte en marcha con dos riffs, si disfrutas del Thrash cuando tiene groove y del Groove cuando todavía conserva los colmillos, ya estás tardando. Aquí puedes permitirte ese capricho.
Tracklist
- 1Gorgona Digital03:10
- 2Prohibido Vivir03:29
- 3Game Over02:37
- 4Dictatoriatus03:26
- 5Mienten Roban Mani Pulan02:36
- 6Dogmatus Infectus04:37
- 7Inmutable Pasado03:19
- 8Cenizas de Venganza02:16
- 9Tu Puedes Ser03:36
Total: 29:06
En este álbum
- Tipoálbum de estudio · 2026 · lanzado este año
- BandaValknut · España
- SelloIndependent
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Discografía de Valknut
4.º de 4Lanzamientos que tenemos catalogados de esta banda. Si echas en falta alguno, repórtalo aquí.
- 2019Release the Kraken: Sesión #2LP
- 2020Domains of LeviathanLP
- 2024Scream of CthulhuLP
- 2026▸ Gorgona CaveLP
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