Puntuación
Reseña editorial
Tres años después de In Somniphobia, Sigh regresa en 2015 con Graveward, un disco que encuentra a la banda japonesa explorando nuevas direcciones dentro del metal extremo. Donde su predecesor concentraba la rabia black metal en composiciones ágiles y sintetizadores abrasadores, este nuevo trabajo promete una expansión del espectro sonoro que los ha caracterizado desde 1990. Candlelight Records apuesta nuevamente por la visión experimental de estos veteranos.
La estructura compositiva de Graveward muestra a Sigh moderando la economía compacta que definía In Somniphobia. Los temas ganan en duración y permiten mayores divagaciones, donde los sintetizadores dialogan más generosamente con las guitarras black metal. La energía fluctúa entre arrebatos de rabia y pasajes que respiran, creando una textura menos uniforme. Esto marca un giro hacia una aproximación menos punzante y más atmósférica, aunque sin abandonar la agresión que define al género.
Con una producción que otorga espacio a cada instrumento, Graveward suena más próximo a bandas que equilibran lo siniestro con lo ornamental. La comparación inevitable es con In Somniphobia, que sobresalía por su contención; aquí, la banda se permite cierto derroche. El disco funciona como punto intermedio entre la devastación controlada del pasado y territorios menos predecibles, aunque no siempre con la misma precisión.