Puntuación
Reseña editorial
The Inherited Repression expone las grietas en la fórmula que Psycroptic había perfeccionado. Lanzado en 2012 por Nuclear Blast, el álbum llega en un momento donde el death metal técnico australiano ya no podía ignorar que la complejidad per se tiene límites expresivos. Los tasmanios nacieron en 1999 justo cuando la escena internacional se dividía entre el brutalism destructivo y la técnica afilada, pero aquí la balanza se inclina demasiado hacia la acumulación de pasajes virtuosos sin respiradero compositivo. El disco funciona como demostración de destreza instrumental, pero sacrifica la arquitectura narrativa que debería sostener esa destreza.
Lo que salva parcialmente The Inherited Repression es la cohesión rítmica general y la capacidad de la banda para sostener tensión en tramos donde otros conjuntos del género colapsan por exceso de complejidad. Hay momentos donde la sofisticación técnica dialoga con la estructura en lugar de competir contra ella. Sin embargo, la falta de ganchos melódicos o temáticos significativos deja un residuo de algo incompleto, como si la banda tuviera todas las herramientas pero no sabía qué construir con ellas.
Un álbum competente pero innecesario en la discografía. Recomendado solo para devotos del death metal técnico puro; los demás encontrarán más recompensas en trabajos anteriores de la banda o en propuestas contemporáneas como Bloodhail de Obscura.