Reseña editorial
Si no has escuchado "Dreaming Neon Black" de Nevermore, es hora de que lo hagas. Este disco de 1999 es un viaje brutal por el metal progresivo y thrash, donde la genialidad de Jeff Loomis a la guitarra brilla y la voz de Warrel Dane te da escalofríos. La banda de Seattle realmente se superó en este álbum conceptual, que gira en torno a la desaparición de la novia de Dane, y eso se siente en cada riff y cada letra.
Desde la primera pista, "Nodes of Ranvier", te atrapan con un ritmo denso y una atmósfera oscura. La forma en que Loomis entrelaza melodías por lo general pesadas con pasajes melódicos es una de las mejores características de este disco. Contrastándolo con su álbum anterior, "Politics of Ecstasy", el sonido es más elaborado y maduro. Una canción a destacar es "I, Voyager", que exemplifica el mantenimiento del equilibrio entre la agresión y la melódica, con un solo de guitarra que es sencillamente brutal.
"Dreaming Neon Black" no es solo un álbum, es una experiencia. Pistas como "The River Dragon Has Come" y "You Don't Have to Be Dead to Be Dreaming" muestran la maestría lírica de Dane y su capacidad para evocar emociones profundas. Pero no todo es brillo; hay momentos en los que el disco puede sentirse un poco pesado, especialmente para quienes buscan algo más directo. Sin embargo, si te gusta el metal que desafía los límites, esto es oro.
Recomiendo este disco a quienes están en la búsqueda de algo innovador en el metal, o a los que quieren ver cómo el prog y el thrash pueden coexistir sin problemas. Pero, si prefieres composiciones más suaves o comerciales, tal vez deberías buscar en otro lado. En resumidas cuentas, "Dreaming Neon Black" es un clásico que resuena en el corazón del metal extremo.