Gangrenous Symphonies
Nasty Surgeons- Año
- 2025
- Tipo
- full-length
- País
- España
- Sello
- Independent
- Duración
- 31:59
- Temas
- 11
Reseña editorial
Nasty Surgeons – «Gangrenous Symphonies»: una carnicería de death grind con todas las de la ley
Formados en 2016, Nasty Surgeons llevan ya unos cuantos años practicando un death grind que bebe directamente de las fuentes más podridas del género. Un trabajo este, que conecta directamente con aquella época en la que Carcass, Napalm Death y compañía estaban poniendo patas arriba todo lo que se conocía hasta entonces. Y ojo, que citar semejantes nombres no es poca cosa. Después de trabajos como «A Night in the Morgue» o «Anatomy Lessons», los burgaleses regresan con once nuevas composiciones que parecen empeñadas en no dejar títere con cabeza.
Antes de entrar en materia, hay que detenerse en la portada, obra del conocido ilustrador Juanjo Castellano, un artista que lleva años dejando su huella en innumerables trabajos de metal extremo y que vuelve a colaborar con los burgaleses. La ilustración es una auténtica maravilla de humor negro y putrefacción. Una orquesta de músicos prácticamente cadavéricos interpreta su particular sinfonía en las profundidades de una especie de infierno rojizo, mientras un director de orquesta con más aspecto de muerto viviente que de maestro de ceremonias conduce a sus intérpretes. Violines, instrumentos de viento, cuerpos en descomposición y un paisaje de pesadilla dominado por rojos, ocres y amarillos. Una estampa grotesca, muy trabajada, que además encaja perfectamente con el título del álbum. Castellano ha sabido convertir una imagen que podría resultar simplemente repulsiva en una composición llena de detalles que merece la pena contemplar con calma. Una de esas portadas que ganan muchísimo cuando tienes el formato físico entre las manos.
En cuanto al sonido, el trabajo fue grabado en Undead Studios, con las baterías registradas por Jorge Matute en La Puerta Negra Studios, mientras que la mezcla y masterización corrieron a cargo de Javi Félez en Moontower Studios. Y aquí quiero detenerme un momento porque la producción me ha parecido impecable. Todo suena como tiene que sonar en un álbum de estas características: poderoso, contundente, todo suena bien. Quizás el bajo no tenga toda la presencia que algunos querríamos, pero se siente ahí, aportando cuerpo y sosteniendo el entramado rítmico. Esto va por bandas y por gustos: a unas les gusta darle mayor protagonismo, otras prefieren integrarlo más en el conjunto. Va como va. Lo importante es que aquí funciona, y muy bien. El resultado es un disco tremendamente disfrutable, de esos que puedes escuchar a un volumen considerable sin terminar agotado por una producción excesivamente comprimida o artificial. Tiene fuerza, tiene claridad y, sobre todo, tiene carácter.
Una operación a corazón abierto, pero sin anestesia
Así se abre un álbum, directamente al grano. Batería a todo trapo, riffs mugrientos y una voz de esas que te salen cuando pones cara de asco. Grind death del bueno. Estamos en el primer tema y ya tengo clarísimo que voy a disfrutar este disco como un gorrino en un charco.
«Gangrenous Cholecystitis» aborda una de esas patologías cuyo nombre ya resulta suficientemente inquietante: la colecistitis gangrenosa, una grave complicación de la inflamación de la vesícula biliar que puede acabar con la necrosis de sus tejidos. Nasty Surgeons describen el proceso desde la obstrucción provocada por cálculos biliares hasta la muerte del tejido por falta de irrigación sanguínea. Toda una lección de medicina patológica que, en manos de estos cirujanos del death metal, encuentra el acompañamiento musical perfecto. Y sí, va a ser absolutamente inevitable que te acuerdes de Carcass. Tanto musical como conceptualmente, está claro que los británicos han sido una referencia importante para esta superbanda de Burgos. Eso sí, sería injusto quedarse únicamente con el parecido, porque Nasty Surgeons tienen suficientes argumentos para defender su propia identidad.
«Cavernous Sinus Thrombosis» estalla de nuevo con una batería que parece ir a cinco mil revoluciones y un riff serrando por encima como si estuviera diseccionando algo. Cambio de ritmo, entra la voz y el cuello empieza a trabajar por su cuenta. Joder, perfecto, de manual. Y ahora un solo al más puro estilo Nasty Surgeons, porque sus solos suenan a ellos, sí señor. Tienen una forma particular de retorcer las notas, de hacer que las guitarras se quejen. Me gusta que no se compliquen la vida, saben perfectamente lo que tienen que hacer y lo hacen de lujo. En cuanto a la letra, nos encontramos ante una trombosis del seno cavernoso, una afección en la que la formación de un coágulo puede provocar desde pérdida de visión y parálisis de los movimientos oculares hasta complicaciones potencialmente mortales. Vamos, que estos señores han encontrado en los tratados médicos una fuente inagotable de inspiración.
«Diabetic Embryopathy Symtom» comienza con una batería de esas que invitan al galope guitarrero y, por supuesto, tanto las guitarras como el bajo aceptan encantados la invitación. Ya tenemos a nuestros cuatro jinetes, serrucho en mano, dispuestos a arrasar con todo lo que encuentren a su paso. El vocas parece ser quien da la orden y vuelven los riffs veloces, la batería martilleante y un nuevo solo que encaja como anillo al dedo. La letra nos lleva hasta las consecuencias de la diabetes materna sobre el desarrollo embrionario, abordando malformaciones congénitas que pueden afectar al corazón, los riñones o el sistema nervioso central. Una temática particularmente cruda porque aquí el horror no reside en la destrucción de un organismo ya formado, sino en las alteraciones que pueden producirse mientras todavía se está desarrollando. El tema termina apagándose tímida y lentamente, seguramente para permitirte coger el aire suficiente antes de encajar el siguiente golpe. Un pequeño gesto de consideración por parte de nuestros cirujanos, que tampoco está de más.
Y es que «Clostridium Difficile» arranca con toda la maquinaria pasada de revoluciones para recuperar rápidamente esos guitarreos que tanto me recuerdan a los buenos de Napalm Death. No veas las cosas que me está haciendo recordar esta banda, y ninguna es precisamente mala. Carcass, Napalm Death... de lo mejorcito. Pero cuidado, que no se trata únicamente de encontrar parecidos: es que estos cuatro tipos están absolutamente a la altura de las circunstancias y tienen argumentos de sobra para sentarse a la mesa con semejantes monstruos. Otro temazo y una nueva demostración de cómo fusionar death metal y grind como mandan los cánones. Cambios de ritmo, velocidad, contundencia, riffs que muerden y una sección rítmica que no da tregua. Muy bueno, de verdad. ¿Y de qué habla? Pues de nada bonito, seguro. Esta vez nos presentan una bacteria capaz de provocar una infección intestinal gravísima, cuyas toxinas atacan la mucosa y pueden ocasionar desde inflamaciones severas hasta perforaciones del colon o sepsis. Por si fuera poco, sus esporas pueden resistir durante largos periodos en el ambiente. Vamos, que después de escuchar el tema hasta te entran ganas de lavarte las manos.
Un bajo grueso y rasposo, de esos que parecen arrastrar las cuerdas por una superficie de cemento, da paso al quinto corte, «Sepsis». Apenas transcurren unos segundos antes de que se incorpore toda la artillería. Batería demencial, guitarras disparando riffs en todas direcciones y Raúl Weaver escupiendo, fraseando y berreando como si le fuera la vida en ello. Pero no como algunos tarados de esos que hay en más de un grupo de black metal, que tienes que salir corriendo a quitar el disco porque parece que estén matando al Pato Donald. No, aquí la voz no resulta molesta en absoluto. Lo que está explicando seguramente sí lo sea, pero su forma de interpretarlo entra como un caldito caliente en pleno invierno. No podría encajar mejor con la música.
Y es que una de las grandes virtudes de Nasty Surgeons es precisamente lo compactos que suenan. Llevan en activo desde 2016, pero tienen tanto de ese rollo de las bandas old school que parece que lleven tocando juntos desde los noventa. «Sepsis» es una magnífica muestra de ello, alternando pasajes de auténtica locura con otros más pesados sin que nada parezca metido con calzador. Por cierto, la sepsis es una afección potencialmente mortal que se produce cuando la respuesta del organismo ante una infección se descontrola y comienza a dañar sus propios tejidos y órganos. Muy apropiado, desde luego, para una canción que parece empeñada en desmontarte el cuerpo desde dentro.
Entre leyendas macabras, asesinos y guitarras que no dejan de serrar
«Vagina Dentata», el sexto tema, entra como un auténtico grito de guerra grindcore. Su inicio me ha recordado a los grandes Extreme Noise Terror. Y aquí quiero hacer un inciso: cuando menciono bandas que me vienen a la cabeza escuchando un álbum, son simplemente apreciaciones personales. No tienen por qué ser referencias obligatorias ni influencias directas, pero me gusta dejar constancia por si a alguno más le pasa lo mismo, que no se sienta solo.
Volviendo al tema, es rabioso donde los haya y tiene prácticamente de todo: cambios de ritmo, acelerones, sus particulares solos y una mala leche considerable. Las letras, por supuesto, no podían quedarse atrás. Esta vez Nasty Surgeons dejan aparcados los manuales de patología para recurrir a una de las leyendas más retorcidas del imaginario sexual: el mito de la vagina dentada, presente en diferentes culturas desde hace siglos. Curiosamente, la banda plantea esta aberración anatómica como un mecanismo de protección frente a los abusadores, aunque tampoco tarda demasiado en recrearse en su vertiente más sangrienta, con una descripción de la mutilación que no deja prácticamente nada a la imaginación. Ya ves, estos tíos también tienen tiempo para la mitología entre intervención e intervención.
«The Ultimate Thrill» nos ofrece algo más de medio tiempo, nos pide más cuello y demuestra que la banda también sabe administrar la contundencia sin necesidad de tener constantemente el acelerador hundido. Hay solos, hay riffs de los que te obligan a mover la cabeza y, por supuesto, también hay velocidad en la línea de todo lo que venimos escuchando. La letra nos introduce en la mente de un asesino marcado por una infancia de maltratos que ha encontrado en el sufrimiento ajeno su particular fuente de placer. Engaña a sus víctimas, las atrae hasta su casa y las somete a toda clase de atrocidades antes de asesinarlas. Aquí el horror no procede de ninguna enfermedad, sino de la crueldad humana llevada hasta sus últimas consecuencias. Una temática diferente, pero perfectamente integrada en este catálogo de calamidades que constituye el disco.
En «Carotid Artery Disease» escuchamos de inicio unas guitarras que me transportan directamente al «Cause of Death» de Obituary. Esos lamentos que James Murphy sabía arrancarle a su instrumento, haciendo que las notas parecieran retorcerse de dolor, me vienen inmediatamente a la memoria. Pero nada, apenas ha sido otro de esos pasajes que despiertan recuerdos, porque enseguida todo se pone a velocidad de despegue. Los cambios de ritmo van y vienen, regresan esos quejidos de guitarra para dar paso nuevamente a la tralla y un solo de lo más retorcido termina de removerte las entrañas. Después, casi sin avisar, vuelven a levantar el pie hasta que el tema se desvanece lentamente. Muy bien llevado, con una estructura que evita que la velocidad termine convirtiéndose en monotonía. Y para continuar con su particular clase magistral de medicina, aquí nos hablan de la enfermedad de las arterias carótidas, cuyo estrechamiento por acumulación de placas puede reducir el suministro de sangre al cerebro y aumentar el riesgo de sufrir un ictus. Una amenaza que puede desarrollarse silenciosamente durante años. Casi prefiero las guitarras, la verdad.
Gritos y gemidos que parecen proceder de alguien que está siendo devorado o masacrado nos reciben en «Another Disgusting Corpse», antes de que llegue un nuevo azote de death grind en toda regla. El tema transcurre inicialmente en una especie de falsa calma, hasta que llega un momento en que todo eclosiona y casi puedes imaginar a alguien empuñando una motosierra que está arrasando con hordas de zombis mientras la banda pone música a semejante carnicería. Pero bueno, depende del estado mental en que te encuentres cuando lo escuches. A lo mejor a ti te da por regar las plantas... aunque lo dudo bastante. La letra tampoco ayuda a recuperar la tranquilidad: un asesino contempla satisfecho cómo sus víctimas se desangran y sus cuerpos comienzan a descomponerse, hinchándose por los gases de la putrefacción hasta convertirse en alimento para los gusanos. Todo muy edificante.
«Into the Crypt of the Ghouls» arranca con un riff muy "deathmetalero" que enseguida vuelve a poner en marcha esas cabalgatas de batería y guitarras que nos hacen decir que sí con la cabeza. Afirmamos, headbangeamos, qué remedio. Los blast beats aparecen cuando tienen que hacerlo y las guitarras continúan repartiendo riffs capaces de atravesarte de parte a parte. Un gustazo de tema que nos conduce hasta una cripta repleta de cadáveres putrefactos y restos humanos. La letra describe una especie de macabro museo de mutilaciones, con sangre y vísceras esparcidas por todas partes, mientras los gritos de quienes todavía siguen vivos resuenan entre los cuerpos. Se acabaron las explicaciones médicas, aquí toca recrearse en el horror más visceral. Y musicalmente funciona de maravilla, porque a estas alturas Nasty Surgeons han demostrado que pueden cambiar de velocidad tantas veces como quieran sin perder ni un ápice de contundencia.
Y para terminar este banquete de death grind de primerísimo nivel tenemos un postre de cinco estrellas: «Brachial Plexus Injury». El título nos devuelve al terreno médico, esta vez con una lesión que afecta al conjunto de nervios encargados de transmitir las señales entre la médula espinal, el hombro, el brazo y la mano. Dolor intenso, pérdida de sensibilidad, entumecimiento y dificultades para controlar las extremidades. Una avería neurológica capaz de dejar el brazo prácticamente inmóvil, como si hubiera decidido independizarse del resto del cuerpo. Todo un detalle elegir semejante patología para cerrar un álbum que lleva más de media hora castigándonos precisamente el cuello y los brazos a base de decibelios. En lo musical, supone un cierre digno de una obra magnífica. Nasty Surgeons han venido a hacer lo que mejor saben y se marchan dejando las instalaciones patas arriba.
Nasty Surgeons: de Burgos a la primera división del death grind
Después de estas once canciones y prácticamente 32 minutos de música, hay una cosa que tengo clarísima: «Gangrenous Symphonies» es un discazo. Pero no únicamente porque suene potente o porque los músicos sean técnicamente solventes, que lo son, sino porque consigue algo que no siempre resulta sencillo en un género como este: mantener el interés de principio a fin sin traicionar ni por un instante su propia naturaleza.
Hay bandas que confunden brutalidad con tocar permanentemente a la máxima velocidad, como si la calidad de una canción se midiera por la cantidad de blast beats que consiguen meter en tres minutos. Nasty Surgeons saben perfectamente que esto funciona de otra manera. Sus acelerones son una salvajada, desde luego, pero también dominan los medios tiempos, las transiciones y esos riffs pesados que necesitan respirar un poco para terminar haciendo más daño. Las guitarras tienen personalidad, los solos aparecen sin interrumpir el desarrollo de los temas y la batería consigue mantener todo el entramado en pie incluso cuando parece que los cuatro están a punto de perder completamente la cabeza.
Y todo ello respaldado por una producción que, insisto, me parece impecable. El bajo podría estar algo más presente, sí, pero es una cuestión de preferencias y de cómo se ha querido construir la mezcla. Se percibe, empuja y cumple su función dentro de una maquinaria en la que nadie parece querer destacar por encima del resto. Personalmente, prefiero mil veces un disco así, con personalidad y un sonido bien trabajado, que otro donde cada instrumento compita por hacerse escuchar a costa de los demás. Es un álbum muy, muy disfrutable, de los que terminas y te apetece volver a poner desde el principio.
También me ha gustado ese contraste entre la seriedad con la que ejecutan su música y el humor negro que recorre todo el concepto del álbum. Los títulos médicos, las letras sobre enfermedades espantosas, los cadáveres, los asesinos y esa magnífica orquesta de muertos vivientes que Juanjo Castellano ha plasmado en la portada terminan formando un conjunto con una identidad muy marcada. Todo encaja, desde el primer golpe de batería hasta la última nota.
Y vuelvo a lo que decía al principio: las referencias a Carcass, Napalm Death, Extreme Noise Terror u Obituary aparecen inevitablemente, pero sería un error reducir Nasty Surgeons a una suma de influencias. Estos cuatro burgaleses tienen tablas, personalidad y canciones de sobra para defenderse por sí solos.
Para mí, «Gangrenous Symphonies» sitúa a Nasty Surgeons en la élite del death grind. No sé si les han invitado a entrar en ese selecto club ni si alguien les estaba guardando un sitio, pero tampoco parece que les importe demasiado. Han cogido la maza, han derribado la puerta y ya están dentro.
A ver ahora quién tiene narices de echarlos.
«Gangrenous Symphonies» es una lección de cómo hacer death grind sin inventar nada, pero haciéndolo absolutamente todo bien. Once temas de riffs mugrientos, ritmos endiablados, una producción impecable y una ejecución exquisita. Si esto es lo que ofrecen los cirujanos de Burgos, que me preparen el quirófano. Eso sí, la anestesia me la traigo de casa.
Tracklist
- 1Gangrenous Cholecystitis03:23
- 2Cavernous Sinus Thrombosis03:08
- 3Diabetic Embryopathy Symtom02:46
- 4Clostridium Difficile02:33
- 5Sepsis02:51
- 6Vagina Dentata02:49
- 7The Ultimate Thrill03:08
- 8Carotid Artery Disease02:44
- 9Another Disgusting Corpse03:16
- 10Into the Crypt of the Ghouls02:44
- 11Brachial Plexus Injury02:37
Total: 31:59
Formación
- Ramón MurBatería
- Raúl WeaverGuitarra, Voz, Composición, Letras
- Gonzalo NavazoGuitarra
- Fabián HernándezBajo
- Juanjo CastellanoIlustración
- Javi BastardMezcla, Masterización
- Dr. HernandezMaquetación
- Dr. WeaverGrabación
- Jorge MatuteGrabación (drums)
- Noa Nicolás ContrerasFotografía (band)
En este álbum
- Tipoálbum de estudio · 2025 · lanzado hace 1 año
- BandaNasty Surgeons · España · formada en 2016
- SelloIndependent
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Discografía de Nasty Surgeons
6.º de 6Lanzamientos que tenemos catalogados de esta banda. Si echas en falta alguno, repórtalo aquí.
- 2017Exhumation RequiemLP
- 2018Infectious StenchLP
- 2019Open CadaversEP
- 2021A Night in the MorgueLP
- 2023Anatomy LessonsLP
- 2025▸ Gangrenous SymphoniesLP
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