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Of Wyrm and Men cover

Of Wyrm and Men

Fogos
Año
2026
Tipo
full-length
País
España
Sello
Satanath Records y Poisoned Furrows Records
Duración
35:18
Temas
9

Puntuación

8.71 voto

Reseña editorial

Fogos – Of Wyrm and Men (2026): una auténtica horda del mal

Desde Barcelona, y con el infierno perfectamente localizado en el mapa, regresan Fogos. Formados en 2021, los catalanes ya dejaron una buena muestra de sus intenciones con Corpses and Ashes (2022), pero lo que han preparado para su segundo larga duración, Of Wyrm and Men, es para sentarse un momento, apretar los dientes y prepararse para recibir una soberana paliza de Black Metal.

Publicado en 2026 por Satanath Records y Poisoned Furrows Records, el álbum reúne nueve composiciones y algo más de 35 minutos de auténtica barbarie. La formación está integrada por Saten Haz Im Nu a las voces, Virus Tremor y Prozoid Zeta Jsi a las guitarras, A. K. Butcher al bajo y Croma Lan Ro a la batería.

El trabajo ha sido grabado y mezclado por Javi Félez en Moontower Studios, mientras que la masterización ha corrido a cargo de Dan Lowndes en Resonance Sound Studio. La producción, compartida entre Fogos y el propio Félez, consigue algo fundamental para un disco de estas características: mantener esa sensación de suciedad, violencia y oscuridad sin convertir los instrumentos en una masa indescifrable. Aquí hay una barbaridad de cosas sucediendo al mismo tiempo, y todas encuentran suenan más que bien.

También merece atención la edición física que tengo entre manos. Un digipack limitado a 500 ejemplares, acompañado de un libreto de 12 páginas que recoge las letras, fotografías, formación y créditos. El diseño combina negros profundos con ilustraciones de aspecto ritual y una tipografía de aire medieval que encaja perfectamente con el contenido. El artwork es obra de @nayla_darkart, mientras que Xavi Brosa firma la maquetación y las fotografías. La imagen de portada, con esa figura monstruosa emergiendo entre formas retorcidas, ya deja bastante claro que no estamos ante un disco especialmente acogedor. Es una edición cuidada, de esas que apetece conservar y volver a sacar de la estantería, especialmente cuando buena parte de los lanzamientos actuales apenas ofrecen algo más que la música.

El álbum cuenta, además, con dos colaboraciones vocales: Rider G. Omega, de Obsidian Kingdom, participa en Faun, mientras que Fiar, de Foscor, lo hace en Babel. Toda la música y las letras han sido compuestas por Fogos.

Treinta y cinco minutos de auténtico Black Metal

Wyrm es el parto. El engendro sale a la luz y, sin darte tiempo a reaccionar, empiezan a derramarse por tus maldecidos oídos velocidad, maldad y una sucesión de riffs que parecen querer arrancarte la piel. Sí, amigos, Fogos ya están aquí, y han venido a envolverlo todo con esa aura diabólica que desprenden todos y cada uno de sus integrantes. La batería se lanza al ataque, las guitarras escupen fuego y Saten Haz Im Nu empieza a demostrar de qué es capaz. La letra retrata a una humanidad sometida, consumida por la vanidad y devorada por sus propios parásitos. Un comienzo que no puede ser más apropiado.

Circlefall continúa por los mismos derroteros. Fogos consiguen esa atmósfera que muy pocas formaciones logran reproducir, capaz de recordarte a algunas de las bandas más podridas y malévolas que hayas escuchado. Hay algo del Black Metal escandinavo de los noventa, de aquella escuela que convirtió el trémolo y los blast beats en auténticas herramientas de destrucción. Pero aquí también hay personalidad, unas guitarras que no se limitan a correr y una sensación de amenaza que permanece incluso cuando el ritmo afloja ligeramente. La letra habla de condena, transformación y de un círculo del que parece imposible escapar. Musicalmente, desde luego, tampoco te dejan muchas salidas.

Fogos sigue con el espectáculo: blast beats, tremolo picking a toda velocidad, berridos, coros desesperados y una batería que parece haber perdido cualquier intención de comportarse civilizadamente. Sigues con esa cara de haberte bebido un litro de vinagre de un trago. No dejas de apretar los dientes y esto se pone cada vez más feo. Me encanta cómo las guitarras consiguen crear melodías dentro de semejante carnicería, sin que por ello disminuya un ápice la violencia. La letra nos lleva hasta el Aqueronte, entre almas condenadas y aguas oscuras, una imagen que parece hecha expresamente para acompañar lo que estamos escuchando.

Balar nos concede un ínfimo respiro, pero únicamente al principio. Lo justo para coger aire antes de descargar toda la ira acumulada. El vocalista está a un nivel extraordinario durante todo el trabajo, y aquí vuelve a dejarlo clarísimo. Cuando el tema se pone verdaderamente cabrón, la batería adquiere un protagonismo tremendo y enseguida aparecen las guitarras para acompañarla. Entre todos terminan llevando en volandas al mismísimo diablo. Los cambios de ritmo y las melodías aportan una profundidad que va más allá de la velocidad por la velocidad. En su letra aparece una figura destructora de un solo ojo, enfrentada a los dioses y al orden establecido, con referencias a la muerte y al caos. No hace falta explicar mucho más: musicalmente, esa confrontación está perfectamente representada.

Con Faun ya tenemos claro que esto no va a cambiar. Aquí nos vamos todos al infierno de cráneo. Destacan especialmente las guitarras y esos arreglos de carácter casi orquestal que aparecen entre tanta oscuridad. Incluso escuchamos voces más limpias y ciertos pasajes que parecen ofrecernos un pequeño descanso. Es también el tema en el que participa Rider G. Omega, de Obsidian Kingdom, aportando otra dimensión vocal al conjunto. Pero no nos emocionemos demasiado: un riff afilado y una batería absolutamente enfermiza vuelven a recordarnos de qué va todo esto. La letra nos introduce en un ritual pagano de sacrificios, sangre y una figura cornuda alrededor de la cual se celebra un macabro festín. Muy apropiado para una composición que parece una ceremonia organizada por el mismísimo demonio.

Messiah suena poderosamente penetrante. Los riffs te zarandean mientras la voz y la batería se encargan de destrozarte lo que todavía queda entero. Se perciben nuevos cambios en los registros vocales y, a estas alturas, empiezo a pensar que este hombre debe tener unas cuerdas vocales verdaderamente privilegiadas. Qué bestia. El tema combina pasajes de velocidad endiablada con unas guitarras que resultan tremendamente adictivas. Líricamente, arremete contra los falsos mesías, la obediencia ciega y la manipulación religiosa, presentando al supuesto salvador como otro dictador al que la humanidad se entrega voluntariamente. Un mensaje que encaja perfectamente con el carácter desafiante de la composición.

Una paliza de las que dejan huella

A veces no sé por qué me empeño en ir tema por tema intentando explicar lo que me transmite un álbum. Porque cuando llego a estas alturas, a falta de tres temas para el cierre, la sensación sigue siendo prácticamente la misma que al principio: un revolcón en el fango, brasas rodeándolo todo, tridentes, cuernos, demonios y su puta madre en bicicleta. Y lo digo como el mayor de los elogios. Eso es lo que consigue transmitirme constantemente este trabajo.

Näga mantiene esa sensación a la perfección. Los instrumentos siguen golpeando con una contundencia tremenda y las voces parecen proceder de algún lugar bastante poco recomendable. La letra se mueve entre el miedo, la locura y unas criaturas surgidas de las aguas oscuras, como una pesadilla de la que su protagonista no consigue escapar. Fogos vuelven a demostrar que saben manejar la atmósfera sin necesidad de levantar el pie del acelerador demasiado tiempo.

No nos engañemos. A estas alturas me falta poco para rendirme. Me están dando una soberana paliza de Black Metal como hacía tiempo que no recibía. Y ahora llega Nezha. ¿Qué queréis que os diga? Hay riffs que deberían estar prohibidos por las autoridades sanitarias, y alguno de los que aparece aquí sería el primero de la lista. Te hace mover la chola como si estuvieses calentando en una clase de gimnasia, pero a toda velocidad y con la misma niña de El exorcista metida dentro.

Es que son todos. El bajo, las guitarras, la batería, el vocalista... Aquí no hay nadie que se esconda detrás de sus compañeros. Fogos funcionan como una auténtica horda del mal, perfectamente coordinada para dejarte hecho polvo. Nezha, con sus más de cinco minutos, es una demostración de cómo sostener semejante intensidad sin caer en la monotonía. Su letra habla de persecución, fanatismo, fuego y de una verdad utilizada como arma contra los demás. Otra buena dosis de oscuridad para acompañar un tema absolutamente demoledor.

Y llega Babel, encargada de cerrar esta apoteosis oscura, podrida, retorcida y apocalíptica. Aquí encontramos la segunda colaboración del disco, con Fiar, de Foscor, sumándose a las voces. La composición conserva toda la ferocidad que ha caracterizado el recorrido, pero también deja espacio para que las melodías y los diferentes registros vocales adquieran más protagonismo. La letra reflexiona sobre la destrucción de los vínculos humanos, las creencias utilizadas para justificar la violencia y una sociedad que termina devorándose a sí misma. Como cierre, resulta bastante significativo: después de tanta devastación, lo único que parece quedar es oscuridad.

Fogos han firmado un álbum descomunal

Hacía tiempo que un disco de Black Metal no me dejaba esta sensación de agotamiento y satisfacción a partes iguales. Of Wyrm and Men es una auténtica animalada, pero sería injusto quedarse únicamente con su velocidad y brutalidad. Detrás de semejante despliegue hay un trabajo enorme de composición, unas guitarras que construyen melodías memorablemente malévolas, una sección rítmica que parece no conocer los límites físicos y un vocalista capaz de adoptar diferentes registros a cual más poseso.

También resulta evidente el cuidado puesto en la producción y en la presentación del álbum. Todo, desde la portada y el libreto hasta la última nota, responde a una misma identidad. Fogos han sabido recoger lo mejor del Black Metal más feroz y siniestro de los noventa sin limitarse a reproducirlo. Hay reminiscencias de aquellas grabaciones que hicieron grande al género en tierras escandinavas, pero también hay suficientes argumentos para reconocer a los barceloneses por méritos propios.

Si Corpses and Ashes ya nos dio una pista de por dónde iban los tiros, este segundo trabajo supone un salto considerable. Y me atrevo a decir que estamos ante uno de los grandes discos de Black Metal que se han grabado en nuestro país en los últimos años. A la altura de producciones llegadas de latitudes mucho más al norte, donde esta música empezó a escribir algunas de sus páginas más oscuras.

Fogos han firmado un álbum de Black Metal al estilo Mike Tyson: no te da tiempo ni a levantar la guardia. Nueve asaltos, treinta y cinco minutos y una paliza monumental. Cuando termina Babel, solo queda recoger los dientes del suelo y sentarte en el rincón a coger aire.

Tracklist

  1. 1Wyrm03:54
  2. 2Circlefall03:01
  3. 3Fogos03:46
  4. 4Balar04:27
  5. 5Faun03:55
  6. 6Messiah02:59
  7. 7Näga03:34
  8. 8Nezha05:10
  9. 9Babel04:32

Total: 35:18

Formación

  • Virus TremorGuitarra
  • Prozoid Zeta JsiGuitarra
  • A. K. ButcherBajo
  • Croma Lan RoBatería
  • Saten Haz Im NuVoz
  • Rider G OmegaVoz (tema 5)
  • J. F. FiarVoz (tema 9)
  • Javi FélezGrabación, Mezcla

En este álbum

  • Tipoálbum de estudio · 2026 · lanzado este año
  • BandaFogos · España · formada en 2021
  • SelloSatanath Records y Poisoned Furrows Records

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Discografía de Fogos

2.º de 2

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