Puntuación
Reseña editorial
En 2002, Centinex irrumpió con Diabolical Desolation, un álbum de death metal sueco que rescata la ferocidad del género sin pretensiones experimentales. Los primeros compases de "Demonic Warlust" establecen el tono: riffs de guitarra afilados y directos, una batería que golpea sin piedad y voces guturales que suenan como eructos desde las entrañas. Este es un disco que cree en la potencia bruta antes que en la ornamentación, y esa convicción atraviesa cada canción con propósito.
"Spawned to Destroy" y "Soul Crusher" demuestran que Centinex domina la construcción de temas cohesivos sin caer en la redundancia. Los cambios de ritmo no son caprichosos sino estructurados, permitiendo que la intensidad respire aunque sea brevemente. La producción, aunque cruda, favorece la claridad en las progresiones de bajo. Comparado con trabajos como Cult of the Dead de Legion Of The Damned, este álbum mantiene una dureza más ortodoxa, alejado de experimentalismos innecesarios.
Lo que sobresale es la incapacidad de Centinex por sorprender dentro de sus propias limitaciones estilísticas. "Total Misanthropia" y "Hellfire Twilight" cierren el álbum con furia, pero la fórmula nunca se quiebra significativamente. Bandas como Morbid Angel o Hate Eternal encontraban espacios para complejidad melódica; aquí prevalece la simplicidad combativa, que funciona pero no permanece.
Diabolical Desolation es un death metal competente que satisface el apetito inmediato pero carece de ganchos que lo distingan en una escena saturada. No es malo, simplemente es predecible: un disco que cumple su función destructiva sin aspirar a nada más profundo. Para fanáticos del género en su forma más pura, sin sofisticaciones, tendrá valor; para los demás, permanecerá como un capítulo menor en el libro del metal sueco.
Tracklist
- 1Demonic Warlust
- 2Forthcoming Terror
- 3Spawned to Destroy
- 4Soul Crusher
- 5Diabolical Desolation
- 6On Violent Soil
- 7Total Misanthropia
- 8The Bloodline
- 9A War Symphony
- 10Hellfire Twilight