4 de diciembre de 2025

El frío del polígono de Badalona era el mejor preludio posible para una noche consagrada al Black Metal. La Estraperlo, con su aura industrial y su cercanía habitual, recibía un cartel de lujo que reunía a Antikult, Nornír, The Spirit y Groza. Por horarios, no pudimos ver ni a los primeros ni a los cabezas de cartel, pero lo que vivimos en el bloque central de la noche fue más que suficiente para justificar cada kilómetro recorrido: una descarga intensísima de Black Metal alemán, donde Nornír y, sobre todo, The Spirit, dejaron claro que la oscuridad sigue en plena forma.

El cartel del evento

groza the spirit Estraperlo 2025

Nornír: Black Metal crudo, directo y bien ejecutado

El primer grupo que pudimos ver fueron Nornír, que salieron al escenario sin artificios ni introducciones grandilocuentes: lo suyo es el Black Metal directo, áspero, sin capas innecesarias, y así lo demostraron desde el primer golpe.

Arrancaron con “Vígr” y “Krigsrop”, una apertura marcial que dejó la sala totalmente activada. La banda sonó sorprendentemente compacta: guitarras afiladas, voces rasgadas sin perder definición y una batería firme que empujaba sin descanso.

El tramo central del concierto, con “Pest” y “Galdr”, consolidó esa atmósfera fría y pagana que tan bien dominan. Hubo un equilibrio perfecto entre melodía y agresividad, sin caer en la saturación típica de algunas propuestas del género. La Estraperlo respondió con respeto y entusiasmo, dejando claro que el público conocía —o, a partir de ese momento, conocería— a la banda.

Uno de los momentos más inspirados llegó con “Høst, du ville kraft”, donde la épica se mezcló con una melancolía helada que encogió el ambiente. Tras ello, “Dedicated to the Night” y “Ere the World Falls” mantuvieron el nivel de intensidad hasta el tramo final.

Cerraron con “Valr”, un broche contundente y sin concesiones, fiel a su identidad. Nornír dejaron un reguero de satisfacción general: Black Metal puro, honesto y bien defendido, ideal para preparar lo que venía a continuación.

Nornír, descargando Black Metal del bueno:

The Spirit: la banda de la noche, una demostración de poder absoluto

Si Nornír habían elevado el ambiente, lo que hizo The Spirit directamente borró cualquier referencia previa. Su concierto fue un golpe en la mesa, una demostración técnica y emocional que los convirtió, sin discusión, en los triunfadores de la noche.

Desde el primer riff de “Against Humanity”, la banda dejó claro que jugaba en otra liga. Precisión quirúrgica, presencia escénica sólida y una mezcla perfecta entre frialdad cósmica y agresividad terrenal.

Sin descanso enlazaron “Room 101”, donde ya se apreciaba un sonido extremadamente cuidado: guitarras nítidas a pesar de su densidad, batería demoledora pero controlada y una voz que atravesaba la mezcla con autoridad. Con “Repugnant Human Scum” el público terminó de entregarse; la intensidad subió un nivel y la sala vibró como pocas veces lo hace entre semana.

Uno de los momentos más memorables fue “Celestial Fire”, tema que, en directo, gana una dimensión casi ritual. La melodía y el dramatismo cósmico envolvieron la sala, creando ese tipo de instante donde el tiempo se comprime y la música manda por completo.

La devastación continuó con “Pillars of Doom”, un torbellino milimétricamente ejecutado, antes de que la banda mostrara su faceta más atmosférica. “Illuminate the Night Sky” fue hipnótica, “Nothingness Forever” pesadísima y existencial, y “Cosmic Rain and Human Dust” —sin duda uno de los picos del concierto— desplegó un viaje sonoro que dejó al público inmóvil, atrapado en su dinámica.

Para cerrar, “The Clouds of Damnation” funcionó como un descenso final a ese universo oscuro e implacable que The Spirit saben construir mejor que nadie. El aplauso final fue largo, rotundo y totalmente merecido.

La banda estuvo a un nivel excepcional: técnica impecable, interpretación intensa y un concepto bien definido que en directo cobra aún más sentido. Fue el tipo de concierto que marca y que, probablemente, muchos seguirán recordando durante años.

The Spirit fueron la sensación de la noche:

Epílogo: una noche incompleta… pero redonda

Nos quedamos sin ver a Antikult y tampoco pudimos presenciar el set de Groza, que presentaban su material más reciente como cabezas de cartel. Sin embargo, la experiencia vivida con Nornír y, especialmente, con The Spirit, convirtió la noche del 4 de diciembre en una velada inolvidable.

Nornír aportaron la crudeza y la tradición; The Spirit, la perfección y la trascendencia. Juntos ofrecieron una muestra del excelente estado del Black Metal europeo actual.

Si algún día esta combinación vuelve a España, no habrá duda posible: hay que repetir.

Equipo Metal Extremo
El equipo de Metal Extremo gozando de la velada