Antes de nada, deciros que nos hemos dormido un poco ya que este álbum se publicó en enero de 2026, pero es lo que hay, a veces se nos cuelan joyas como esta que merecen la pena ser comentadas y ahí vamos.
Desde las gélidas tierras de San Petersburgo, la banda Void Monuments ha irrumpido en el escenario del death metal con su primer álbum, "Posthumous Imprecation". Editado bajo el ala del respetado sello Blood Harvest Records en 2026, este trabajo nos sumerge en un sonido denso y oscuro que rinde homenaje a las raíces del género, fusionando ligeramente elementos del black metal que lo hacen aún más interesante.
Formados en 2020, Void Monuments ya habían dejado su huella con algunos sencillos y su anterior maqueta, "Temples of Pestilence", donde mostraron destellos de su potencial. Con este nuevo álbum, entregan una colección de ocho temas que superan los 35 minutos, donde destacan cortes como "Devilish Prophecies", que combina riffs devastadores con secciones a medio tiempo que invitan a perderse en su atmósfera, o "Ascent to the Crucifixion", donde la batería asesina de Bestial Barlog se enreda con oscuras melodías de guitarra.
El álbum también nos regala momentos memorables, como en "The Sign of Blasphemy", donde los ecos de MORBID ANGEL se hacen presentes con solos que cortan el aire, y en el contundente cierre con "Father of Sin", donde la intensidad vocal de K. Svart despliega todo su poder. Este trabajo es una recomendación absoluta para los fans del death metal más tradicional, resonando en sintonía con las obras de grupos como INCANTATION, AUTOPSY o THE CHASM, entre otros.
