El inicio de 2026 comienza a desperezarse entre sombras, y aunque los primeros meses del año suelen dejar un sabor irregular en cuanto a lanzamientos, el underground ya ha empezado a moverse con propuestas que merecen atención. Entre ellas, destaca con fuerza el regreso de Worm, una banda que sigue creciendo sin hacer ruido… pero dejando huella.

Su nuevo trabajo, Necropalace, se ha convertido rápidamente en uno de los títulos más comentados dentro de la escena extrema en este arranque de año. Lejos de acomodarse en terrenos conocidos, el grupo da un paso más allá en su evolución, incorporando nuevas texturas y llevando su sonido hacia territorios donde el black metal gana protagonismo sin perder esa esencia pantanosa que los ha definido hasta ahora.
Este lanzamiento confirma algo que ya se intuía: Worm ha conseguido trascender el circuito más hermético del underground. Un equilibrio complicado que pocas bandas logran mantener, y que en este caso se traduce en una expectación totalmente justificada alrededor de su nuevo material.
Cuando el año apenas ha comenzado a girar, ya hay discos que reclaman su espacio entre la niebla. Y Worm ha sabido abrir el camino. — Metal Extremo

