Cryptworm vuelve a revolcarse en la inmundicia con Infectious Pathological Waste
La maquinaria de putrefacción británica Cryptworm ya tiene nuevo disco en circulación. La banda de Bristol ha publicado Infectious Pathological Waste, un nuevo larga duración con el que vuelve a hundir las manos en ese death metal húmedo, primitivo y enfermizo que lleva años alimentando desde el subsuelo.
El álbum llega después de Spewing Mephitic Putridity y Oozing Radioactive Vomition, trabajos con los que Cryptworm terminó de fijar una identidad muy concreta dentro del death metal europeo actual: riffs que parecen salir de una fosa mal cerrada, voces cavernosas, estructuras directas y una producción sucia, pero lo bastante definida como para que cada golpe conserve peso propio.
En Infectious Pathological Waste, Cryptworm no maquilla su propuesta ni abre ventanas para que entre aire limpio. Lo suyo sigue siendo death metal de vieja escuela, podrido hasta el hueso, pero ejecutado con una seguridad que evita que todo quede reducido a simple nostalgia. La banda mantiene ese equilibrio entre crudeza, pegada y viscosidad que la ha convertido en uno de los nombres más reconocibles del underground británico reciente.
La formación continúa encabezada por Tibor Hanyi, fundador del proyecto y figura activa en otros nombres del circuito extremo europeo, junto a Joss Farrington al bajo y Jamie Wintle a la batería. Con esta alineación, el grupo vuelve a firmar un disco compacto, sin relleno evidente y con esa sensación de infección avanzando lentamente por las paredes.
Más que un cambio de dirección, Infectious Pathological Waste funciona como una reafirmación. Cryptworm sigue excavando en el mismo agujero, pero cada vez con más oficio, más identidad y una idea más clara de cómo debe sonar su propio cadáver musical. Para quienes buscan death metal actual sin pulir en exceso, con olor a humedad, óxido y tejido muerto, el nuevo trabajo de Cryptworm llega justo donde tenía que llegar. Me ha sorprendido gratamente, realmente bueno, me han venido sensaciones parecidas a las que tuve cuando escuché por primera vez el acojonante Reek Of Putrefaction de Carcass. Y seguramente cuando veas la portada del álbum vas a pensar en Cannibal Corpse.
