Biografía
Los primeros rugidos: del underground al culto
Su debut War and Pain (1984) era puro caos primitivo: un thrash salvaje con tintes punk, sucio y abrasivo. Le siguieron Rrröööaaarrr (1986) y Killing Technology (1987), donde el grupo empezó a experimentar con estructuras más complejas, atmósferas espaciales y riffs que parecían sacados de otra dimensión. Aquí Voivod comenzó a definirse como una de las propuestas más innovadoras de la escena, separándose del thrash convencional de la época.
La era clásica y la exploración progresiva
Con Dimension Hatröss (1988), la banda se adentró de lleno en un terreno conceptual y futurista, elaborando un álbum que aún hoy se considera pieza clave del metal progresivo. Pero sería Nothingface (1989) el que marcaría su consagración: con una producción más pulida y canciones que exploraban la disonancia y la complejidad armónica, alcanzaron gran reconocimiento. Incluso versionaron con éxito a Pink Floyd (“Astronomy Domine”), reflejando su ADN progresivo y psicodélico.
Cambios y reinvenciones
Tras Angel Rat (1991), más melódico y cercano al rock psicodélico, y The Outer Limits (1993), donde destacaba la suite épica “Jack Luminous”, Voivod sufrió cambios en su alineación. Snake abandonó y en su lugar llegó Eric “E-Force” Forrest en bajo y voz, dando paso a discos más agresivos y modernos como Negatron (1995) y Phobos (1997). A finales de los 90 Snake regresó, y junto a Jason Newsted (ex-Metallica) en el bajo, grabaron el álbum homónimo Voivod (2003).
La pérdida de Piggy y el renacer
En 2005, la tragedia golpeó a la banda con la muerte de Piggy, víctima de un cáncer. Antes de fallecer, dejó grabadas ideas y riffs que se convirtieron en la base de discos póstumos como Katorz (2006) e Infini (2009). Aunque parecía el final, Voivod encontró fuerzas para renacer con Daniel «Chewy» Mongrain en la guitarra, quien asumió con respeto y creatividad el legado de Piggy. Desde entonces, lanzaron obras como Target Earth (2013), The Wake (2018) y Synchro Anarchy (2022), demostrando que la visión cósmica de Voivod sigue viva y en expansión.
Voivod se ganó a pulso su estatus como una de las bandas más singulares del metal. Sus riffs disonantes, estructuras no lineales y letras de ciencia ficción y distopía los convirtieron en pioneros de un thrash progresivo y avant-garde que influenció tanto a grupos de metal extremo como a bandas de rock experimental. Su nombre es sinónimo de riesgo, creatividad y resistencia.
Voivod no se limitó a tocar thrash: lo lanzó al espacio, lo retorció en mil direcciones y lo convirtió en una odisea sonora única.















