Biografía
En 1991, en Bergen (Noruega), Burzum nació como la visión solitaria de Varg Vikernes (alias Count Grishnackh). Más que una banda, Burzum era un acto de creación mítica: un conjuro de oscuridad intencionado que buscaba reconstruir un pasado pagano y fantasmagórico en forma sonora. El propio nombre se inspira en la lengua negra de la obra de J. R. R. Tolkien y significa “oscuridad”.
El primer capítulo, comprendido entre 1992 y 1993, arrojó al mundo cuatro álbumes fundamentales: Burzum (1992), Det Som Engang Var (1993), Hvis Lyset Tar Oss (1994) y Filosofem (1996). Con una producción deliberadamente lo-fi, riffs repetitivos, pulsaciones hipnóticas y una atmósfera desesperada, estos discos se convirtieron en pilares de la segunda ola del black metal noruego. La ambición no estaba en la velocidad, sino en el trance: guitarras que zumban como insectos en el bosque, teclados que no distraen sino que abren abismos y una voz que parece surgir de la nada.
Mientras el mundo del metal intentaba definirse en fórmulas, Vikernes rehusó giras, entrevistas y el glamur de la cámara. Burzum nunca fue concebido para el escenario: la música estaba pensada para la noche, el oyente y el aislamiento. En su propio sitio web explica que “la banda no fue hecha para ser tocada en directo”, sino para transformarse en ritual individual.
El 10 de agosto de 1993 marcó un antes y un después: Vikernes asesina a Øystein “Euronymous” Aarseth (de Mayhem) y más tarde es condenado por incendios de iglesias. Su encarcelamiento (1994-2009) no paraliza el proyecto: mientras permanece en prisión compone dos álbumes de dark ambient puro (Dauði Baldrs y Hliðskjálf) que expanden el universo de Burzum hacia lo meditativo, lo ritual y lo totalmente introspectivo.
A su liberación en 2009, Burzum reaparece: Belus (2010) marca el retorno al metal; posteriormente, Fallen (2011), Umskiptar (2012) y The Ways of Yore (2014) evidencian una evolución: ambientes más amplios, voces que fluyen entre el murmullo y el grito, menos aceleración, más atmósfera. En 2020 publica Thulêan Mysteries y en 2024 “The Land of Thulê” anuncia nueva actividad.
Musicalmente, Burzum rompió moldes. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Vikernes apostó por repeticiones voraces, espacios de silencio, teclados y voces que no competían sino que evocaban. Su influencia es inmensa: bandas de black metal atmosférico, ambient y hasta shoegaze metal han bebido de aquel estilo minimalista que suponía abandonar la furia para explorar el abismo.
El legado de Burzum es doble: por un lado, una revolución sonora que redefinió el black metal y expandió sus fronteras; por otro, una sombra ética imposible de ignorar. Los incendios, el asesinato y las actitudes ideológicas de Vikernes marcaron un capítulo oscuro del metal que sigue generando debate. Pero incluso en ese conflicto, la música persiste. Cada nota de Burzum es un espejo roto donde se reflejan deseo de poder, soledad, mitología y destrucción.
En su forma más pura, escuchar Burzum no es evocar un concierto: es encerrarse en una cámara helada, encender una vela y dejar que el sonido te atraviese. No busca validación externa. Busca que el oyente descienda. En ese descenso reside su fuerza, su peligro y su estatura. Porque si el black metal tiene un vértice singular, reside en la penumbra trazada por Burzum.













