Biografía
Ne Obliviscaris merece que alguien defienda Urn con la pasión que se gasta en Portal of I. El álbum de 2017 tiene más cohesión narrativa, menos divagaciones innecesarias y un uso del violín que funciona como instrumento melódico real, no como decoración. Donde su debut sophomore se pierde en experimentos auto-complacientes, Urn construye arcos de tensión y resolución que recuerdan a Beyond Creation en su mejor momento: metal progresivo que respeta la estructura sin traicionarla. La guitarra limpia dialoga con las cuerdas en lugar de competir, y Xenoyr suena más seguro vocalmente. Es el trabajo donde la banda finalmente entiende que la sofisticación no requiere complejidad innecesaria.
Exul es prescindible sin remordimiento: una colección de ideas a medio cocer donde la banda intenta sonar épica sin ganárselo. Los 23 minutos de cierre arrastran más que hipnotizan, y hay pasajes donde el violín toca notas que parecen elegidas por azar. Lo que permanece son Portal of I como declaración de intenciones brutal y Urn como su confirmación artística. Citadel marca el punto medio competente, pero son esos dos discos los que justifican que Ne Obliviscaris siga siendo relevante.



