Puntuación
Reseña editorial
En 1999, Vomitory irrumpió con Redemption, un álbum de death metal sueco que rechaza cualquier pretensión de pulcritud. La producción cruda y el tempo frenético definen cada segundo de este trabajo, donde los riffs de tremolo picking se solapan con una batería que parece desquiciada. Sin acceso al tracklist completo, lo que sí resulta evidente es que la banda apuesta por la ferocidad sin concesiones, alejándose de cualquier melody line que pudiera suavizar el golpetazo constante.
El death metal nórdico de Vomitory bebe de una linealidad agresiva que recuerda a bandas como Autopsy, aunque con una obsesión por mantener la velocidad incluso cuando el caos amenaza con desmoronarse. Los vocals cavernosos sumergen cada canción en una atmósfera pestilente, mientras que la sección rítmica golpea sin ritmo aparente pero con propósito. Es un disco que prefiere el ataque visceral a la estructuración inteligente, y eso lo convierte en una propuesta incómoda pero honesta.
Lo que falla en Redemption es la falta de identidad memorable. Aunque la intención de sonar primitivo y desagradable se cumple con creces, las canciones tienden a disolverse unas en otras, formando un bloque de ruido más que un conjunto de composiciones diferenciadas. La producción baja, que podría funcionar como arma estética, aquí se convierte en un obstáculo que ahoga riffs potencialmente interesantes en una sopa de distorsión indiscriminada.
Para quienes buscan death metal escandinavo sin filtro ni adornos, Redemption ofrece la rudeza que desean. Sin embargo, carece del refinamiento que separa al metal extremo memorable del meramente agresivo. Vomitory demostró tener hambre, pero la ejecución se queda corta respecto a sus ambiciones.