Puntuación
Reseña editorial
En 2006, tres años después de su formación, Nuclear lanzaba Heaven Denied por Koventry: un álbum que llegaba en el momento exacto en que la escena del metal extremo chileno comenzaba a mirar hacia adentro, rechazando la mera repetición de fórmulas importadas. Para una banda nacida en la estela del thrash ochentero que legaron Annihilator y otros, la pregunta no era cuánto ruido podían hacer, sino qué sucedía cuando esa herencia se chocaba contra la rabia de una escena subterránea que exigía algo más que velocidad.
Heaven Denied responde a esa tensión sin resolverla del todo. El álbum oscila entre la ferocidad directa del metal extremo y momentos donde la banda parece cuestionar si la agilidad técnica y la aceleración constante siguen siendo suficientes. La producción, grabada bajo los límites de un sello independiente, no oculta sus costuras: hay crudeza en la mezcla que, lejos de ser un defecto, subraya la intención de Nuclear de no perfeccionar un sonido ya visto, sino excavarlo. Comparado con el trabajo más pulido de bandas como Sepultura, Heaven Denied elige la fricción sobre el pulimento.
¿Es este disco la reinvención que prometía la biografía de la banda, o apenas el primer paso de una búsqueda que aún no encontraba su voz propia? Tres años después de nacer, Nuclear todavía estaba en deuda con sus influencias, pero algo en Heaven Denied sugiere que ya sabían que la deuda había que pagarla de otro modo.