Reseña editorial
Un trabajo de atmósferas densas y personalidad propia
Monhell y Penumbra construyen un trabajo oscuro, melancólico y muy atmosférico, pero sin caer en una niebla uniforme: aquí pasan cosas, aparecen detalles, cambios, pequeños desvíos y una personalidad bastante marcada. No es un álbum que vaya con prisas; prefiere llevarte poco a poco hacia su terreno y dejar que seas tú quien termine entrando.
Un grave golpe de bajo abre Fade to Dust. Le sigue un arpegio de guitarra y, cuando entra la batería, el cuerpo empieza a acompañar el compás casi por inercia . Minuto y medio y ya has entrado; no tiene pinta de que vaya a resultar demasiado fácil salir de aquí. Una voz malvada se suma a la escena antes de dar paso a un solo de guitarra, todo ello moviéndose entre el medio tiempo y terrenos todavía más lentos, como una procesión encaminándose hacia algún lugar desconocido y poco recomendable.
La letra, creo que habla de una unión muy fuerte, casi fraternal, que el tiempo y la traición han terminado destruyendo. Lo que queda son recuerdos, desconfianza y la sensación de seguir atado a algo que ya no existe. Qué bien entra este primer tema. Es miel negra para los oídos.
De nuevo, ese bajo profundo es el encargado de abrir Shadows of the Abbey, y otra vez una guitarra melódica y misteriosa prepara el terreno para los berridos de Penumbra, excelente vocalista curtido en mil batallas y presente en un buen número de proyectos, tanto a las voces como a la guitarra e incluso a la batería. Algunos de ellos, como Berserk o Kult Et Morte, compartidos con el otro músico detrás de esta obra, Monhell, encargado aquí de todos los instrumentos.
En cuanto a la letra, parece girar alrededor de una abadía marcada por secretos, inquisición y conocimiento prohibido. Manuscritos, sombras y verdades enterradas van cerrándose sobre el tema mientras la música avanza con la misma intensidad, que no velocidad, con paso firme y envolvente. Nada rompe esa armonía oscura; todo acompaña, todo suma y todo consigue que sigas esperando qué demonios va a ocurrir a continuación.
Unos samples imponentes, voces y potentes percusiones presentan Paths and Betrayal. El cuerpo se encoge y los ojos se abren como ante el desenlace de una buena película de terror. Magnífico intervalo instrumental, corto pero muy efectivo, que no sirve para descansar, sino justo para lo contrario: mantenernos todavía más expectantes, inquietos y metidos dentro del álbum.
El cuarto tema, The Last Seal, según explican en el vídeo publicado en su canal de YouTube, está inspirado en El séptimo sello de Ingmar Bergman y en su duelo simbólico entre la vida y la muerte. La letra gira alrededor de la fe, el destino y la incertidumbre ante lo que espera al final. Para quien no conozca la referencia, El séptimo sello es una película sueca de 1957 cuya imagen más conocida muestra a un caballero disputando una partida de ajedrez contra la Muerte para retrasar su final.
Musicalmente, el tema continúa respirando ese aire atmosférico y solemne que domina el disco. El medio tiempo sigue mandando, aunque aparecen algunos arranques de batería más rápidos, casi fugaces, como pequeñas sacudidas dentro de una composición que prefiere avanzar con peso antes que correr. Todo vuelve después a ese paso majestuoso e inmersivo que Monhell parece manejar con absoluta naturalidad.
Turno ahora para Lotus in the Endless Grey, que continúa llevándonos por esos particulares derroteros de black metal épico y melancólico. Las guitarras disonantes y la penetrante voz gobiernan buena parte del tema, mientras la letra habla de aguantar cuando todo va mal. El loto representa esa fuerza para seguir adelante incluso en medio del dolor, la tristeza o una etapa especialmente oscura.
La instrumental Burning Times nos invita a continuar por ese misterioso camino con una guitarra que hace de oscuro sherpa hasta desembocar en Bright Falls, un tema que se mete de lleno en el universo de Alan Wake: un escritor atrapado entre la realidad y una oscuridad que parece salir de sus propias páginas. Hay miedo, pérdida de control y esa sensación de no saber ya dónde termina lo real y dónde empieza la pesadilla.
Aquí algo vuelve a acelerar por momentos, pero solo la batería, mientras el resto de instrumentos mantiene en buena parte ese ritmo característico de todo el trabajo. Aparecen también voces limpias que se cruzan con la habitual voz principal, rota y desgarrada. Me gusta especialmente cómo introducen esos solos de guitarra tranquilos, melódicos y épicos, sin necesidad de convertirlos en exhibiciones. Y no nos olvidemos del bajo, perfectamente perceptible durante todo el disco, aunque aquí tengo la sensación de sentirlo todavía más. Es el tema más largo del álbum, pero, sinceramente, ¿quién lo ha notado?
El octavo corte es otro delicioso paréntesis instrumental, de apenas minuto y medio, que nos lleva directamente hacia la penúltima pieza de este gran trabajo. A Requiem for Traditions gira alrededor de viejos oficios y tradiciones que desaparecen con el paso del tiempo. La imagen del anciano afilando su cuchillo y la fragua ya fría refuerzan esa sensación de pérdida.
Riffs disonantes, una voz rasgada y cargada de hostilidad, y una batería que vuelve a pedirte que muevas la cabeza. Despacio, sí, pero que la muevas. No hace falta mucho más: el tema mantiene ese equilibrio entre oscuridad, peso y melancolía que ya a estas alturas se ha convertido en la verdadera columna vertebral del disco.
Como epitafio, Monhell nos deja otra pieza instrumental que recoge buena parte de la atmósfera, la épica y la melancolía que han ido recorriendo todo el álbum. Y, sinceramente, este disco me ha sorprendido. Aquí hay calidad, creatividad, ambiente e introspección. Es uno de esos trabajos que encajan perfectamente para una escucha durante una tarde de tormenta, con la ventana del salón abierta y la lluvia cayendo fuera mientras tus ojos se quedan fijos en cualquier punto y la cabeza se marcha por su cuenta.
No necesita atropellarte ni buscar el impacto inmediato. Se va metiendo dentro poco a poco, casi sin avisar, hasta que cuando quieres darte cuenta llevas un buen rato atrapado ahí dentro. Creo que, igual que me ha ocurrido a mí, esta obra va a dejar bastante pillado a más de uno.
A Last Sight of Pain no necesita grandes golpes de efecto para dejar huella. Lo hace a base de atmósfera, paciencia y una personalidad que se mantiene de principio a fin. Un disco para escuchar sin prisas y dejar que vaya haciendo su trabajo.
Tracklist
- 1Fade to Dust04:58
- 2Shadows of the Abbey06:28
- 3Paths and Betrayal01:52
- 4The Last Seal04:27
- 5Lotus in the Endless Grey06:10
- 6Burning Times02:15
- 7Bright Falls07:17
- 8The Breeding Madness01:28
- 9A Requiem for Traditions04:41
- 10Wasted Moments02:25
Total: 42:01
Formación
- MonhellAll instruments, Voz (limpia), Composición, Letras, Grabación
- PenumbraVoz
En este álbum
- Tipoálbum de estudio · 2025 · lanzado hace 1 año
- BandaMonhell · España · formada en 2024
- SelloIndependent
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