Puntuación
Reseña editorial
En 2001, Hate lanzó "Anagramas" a través de Virus Records, un álbum que mezcla groove metal con thrash metal en una fórmula que recuerda a obras contemporáneas como "Against" de Sepultura. Los riffs están construidos para golpear con precisión, alternando entre secciones dinámicas que abrasan y momentos donde la cadencia se ralentiza para enfatizar el peso de cada nota. Este trabajo representa el sonido visceral que caracteriza al metal extremo latinoamericano de principios de milenio, donde la brutalidad se equilibra con estructuras que invitan al movimiento.
La propuesta rítmica de Hate en este disco toma elementos de bandas como Iron Kanain y Hellhammer, pero los adapta a un contexto más accesible sin renunciar a la dureza. Los patrones de batería son contundentes, las líneas de bajo se sienten presentes y los vocales abrasan con rabia contenida. Aunque la sección de bajos podría haber sido más prominente en la mezcla, el conjunto posee la suficiente energía como para mantener el interés durante toda la duración del material.
Lo que diferencia "Anagramas" de otros trabajos del género es su capacidad para evitar la monotonía rítmica. Las transiciones entre secciones no se sienten forzadas, y hay momentos donde los compositores demuestran entender que el groove metal funciona mejor cuando alterna entre tensión y liberación. Sin embargo, el álbum carece de riffs verdaderamente memorables que trascienda más allá de la satisfacción inmediata del momento de escucha.
Para quienes disfruten del thrash metal con influencias de groove, "Anagramas" ofrece entretenimiento sólido sin pretensiones innecesarias. No es una obra maestra, pero tampoco merece ser ignorada en las colecciones de metal extremo. Hate entrega aquí un disco funcional, directo y con suficiente punch como para justificar su existencia en el catálogo del género.