Puntuación
Reseña editorial
Chile 2015: once años después de su formación, Evil Madness lanza Bastards Get Rotten a través de Thanatology Productions. Para entonces, la pregunta que originó al cuarteto ya no era retórica sino evidencia viva: la velocidad thrash de los ochenta y el frío tremolante del black metal nórdico podían coexistir. Lo interesante es que el underground latinoamericano había hecho de esa fusión casi un lugar común. ¿Qué quedaba por decir?
Evil Madness responde con un trabajo que rechaza la frialdad purista tanto como la brutalidad sin textura. Aquí hay estallido con rumbo: riffs que aceleran y se retuercen, atmósfera que no sofoca sino que envuelve. El álbum se sostiene en esa tensión entre lo directo y lo envenenado, donde el thrash no es adorno sino esqueleto de la composición. Comparaciones naturales apuntan hacia bandas que ya exploraban ese terreno híbrido con seriedad, aunque cada propuesta mantiene su propia sangre fría.
Lo que queda después de escuchar Bastards Get Rotten es una pregunta diferente: ¿es posible que la mejor música extrema no sea la que grita más fuerte, sino la que sabe cuándo callarse? Esa lección no se enseña en manuales de producción.