Never Say Die!
Black Sabbath- Año
- 1978
- Tipo
- full-length
- País
- GB
- Sello
- Warner Bros. Records
Puntuación
Reseña editorial
En 1978, Black Sabbath se encontraba en aguas turbias. Never Say Die! llega como el último suspiro de una banda fragmentada, con Ozzy Osbourne ya con un pie fuera y la química interna desmoronándose. El disco respira pesadumbre clásica de doom metal, pero sin la urgencia destructiva de sus mejores trabajos. Warner Bros. apostaba por un producto más comercial, y eso se siente en cada rincón: riffs menos afilados, voces más controladas, una producción que suaviza los bordes filosos que caracterizaban al cuarteto.
La estructura de las canciones revela una banda atrapada entre lo que fue y lo que aspiraba ser. Hay momentos donde el heavy metal pesado de Black Sabbath destella con autoridad, pero son fugaces. El problema radica en que los himnos solos no sostienen un álbum completo sin la solidez compositiva que los envuelva. Comparado con Heaven and Hell, lanzado dos años después con Ronnie James Dio, Never Say Die! se desmorona en coherencia narrativa. Incluso Born Again, más caótico y agresivo, tiene más garra.
El disco no merece el olvido total que muchos critics le endilgan, pero tampoco la reivindicación fácil. Para quienes busquen doom metal verdadero, bandas como King Diamond o Angel Witch ofrecen lo que Never Say Die! promete pero no cumple: oscuridad pura y convicción sin fisuras. Es un documento de transición, útil para entender la disolución de una leyenda, pero no un álbum que reclame escuchas repetidas.