The Bay Strikes Back Tour 2020

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The Bay Strikes Back Tour 2020

Toda una declaración de intenciones el nombre de esta gira de Testament, que quieren dejar muy claro que el thrash de la Bay Area no se acaba con Metallica. Su plan es muy sencillo: desnucar a medio mundo con la inestimable ayuda de Exodus y Death Angel. El pasado jueves, 27 de febrero, pasaron por Barcelona y llenaron la sala 1 de Razzmatazz con ese objetivo.

La primera cuestión que me llamó la atención fue el orden en que tocaron los grupos. Yo no había visto el cartel y ni siquiera me había planteado que Exodus pudieran ser teloneros. Con todos los respetos para Testament, pero si tú ya estás metiendo caña antes de que James Hetfield y Lars Ulrich se conozcan; publicas un disco que se llama Bonded By Blood, piedra angular del género y venerado por los propios Metallica (como puede verse en el fantástico documental Murder in the Front Row); y luego, encima, te sacas de la chistera una obra maestra llamada Pleasures of the Flesh, pues qué queréis que os diga, tienes que tocar el último, ¿no? Bueno, las cosas no funcionan exactamente así: aparte de cuestiones jerárquicas tácitas y de temas relacionados con el número de ventas y demás, está el hecho de que si Testament organiza el tinglado, son los jefes. Y punto. Naturalmente, un grupo de segunda división como ellos, nunca pediría a uno de primera que los telonearan, ni este último aceptaría, pero entre segundos espadas la cosa no está tan clara.

Lo que sí me parecía evidente era que los Death Angel eran, siguiendo con la metáfora, de 2ª B, así que debían tocar los primeros. Recordaba vagamente haber oído en los ochenta algún disco que no me había acabado de convencer, así que incluso consideré no entrar hasta que acabaran, y aprovechar para tomarme unas estrellas fuera, fresquitas, en botella y más baratas. Menos mal que Mosky me pilló de la oreja y me explicó cómo eran las cosas: “entras gratis y en horario infantil a tragarte el bolo desde el principio” (¡gracias, bro, te debo una!).

Metalbros en Testament

Y ahí estábamos, expectantes y con la primera birra en la mano; yo, deseando que pasara rápido y empezara Exodus, a ver si para variar se tocaban algo del Pleasures esta vez. De pronto, se apagan las luces y empieza Humanicide, la primera del último de Death Angel. Y me olvidé de Exodus, de Testament y de todo. ¡Menudo pedazo de bolako se marcaron, haciendo honor al nombre de esta página! Sonido espectacular, mezclado a la perfección; despliegue de una técnica envidiable en las guitarras; una batería arrolladora al compás de un bajista que rozó la perfección de un metrónomo; y un vocalista pletórico, que nos regaló un par de chillidos espeluznantes de los que hacen estallar las copas de cristal.

Death Angel Live
Mark Osegueda, vocalista de unos Death Angel enormes.

¿Qué más se puede pedir? Bueno, ya en plan sibarita, que el setlist esté a la altura de las circunstancias. Pues también. Podrían haberse dedicado a vomitar su último trabajo y tocar la mítica en el bis, pero no, se curraron un auténtico best of. A ver, esta gente tienen nueve discos, divididos en dos etapas (tres de 1987 a 1990 y seis de 2004 a 2019) y su show dio para ocho temas: un par del último y uno de cada uno del resto de los discos (excepto Killing Season y Frolic Through The Park). Fue un poquito de cada en una auténtica clase magistral de thrash metal. Recuerdo girarme varias veces mientras tocaban buscando alguna mirada cómplice en plan “joder, ¿pero esto qué es?”. Realmente apabullante, sobresaliente en todos los aspectos.

Si toda la gira va a ser así, compadezco a los Exodus, porque tener que salir cada noche a tocar después de estas bestias debe ser verdaderamente complicado. Pero bueno, en esta gira llevan una alineación acojonante, con el amigo Steve Souza acompañado nuevamente por Gary Holt, al que parece haberle sentado de maravilla su aventura con Slayer. La forma en que solucionaron este pequeño inconveniente en Barna no parece la mejor y es que subir el volumen sin más no garantiza que vayas a sonar bien. Las guitarras apenas se intuían tras el muro sónico que formaron bajo y batería. Lo que me extraña es que nadie hizo nada para remediar tamaño sacrilegio, una costumbre que no acabo de entender.

Gary Holt Live
Gary Holt, el hijo pródigo regresa a casa

Tras esta decepción con la calidad del sonido me intenté reponer pensando en que, cuando menos me lo esperara, iba a sonar algo del Pleasures Of The Flesh. Pues nada, fueron sonando los temas y ni uno. Es la tercera vez que los veo y nunca tocan nada de ese disco. Ignoro si hay alguna cuestión de derechos de por medio, pero el caso es que resulta muy desilusionante. Cierto que cayeron Bonded By Blood, Fabulous Disaster o Toxic Waltz, pero no acabó de compensar (más si tenemos en cuenta que con el sonido de mierda que nadie se molestó en arreglar los temas perdían mucho).

Complicado hacer una crítica de la banda cuando el sonido es malo, porque acabas hablando más de los técnicos que de los artistas. “¿Están en forma los Exodus? Ni idea, cuando los oiga ya te diré.” Bueno, tal vez exagero, pero es que la diferencia de sonido fue muy importante entre la primera y la segunda banda. La sensación que tuve es que si hubiesen sacrificado potencia por calidad habrían estado a la altura, porque son un grupazo que lleva 40 años haciendo thrash, con trabajos que merecen estar en los altares del metal y porque, hablando en plata, tienen los huevos pelados.

Testament Live
Los Testament ganándose el pan.

Después de las dudas sembradas por Exodus llegó el turno de Testament. “Como se les ocurra subir aún más el volumen va a ser un desastre”, pensé. Y sonaron fuerte como Exodus, pero la calidad mejoró bastante, a pesar de un comienzo un tanto titubeante y embarullado. Lejos aún del sonido que nos regalaron los Death Angel, pero decente. Fue el suyo un bolo correcto, aunque tampoco va a quedar para los anales, la verdad. Testament es uno de esos grupos que en los discos de la época no acabó de conseguir nunca una buena producción, como pasa con los incomparables Coroner. Creo que si los hubiera enganchado un Scott Burns, por decir algo, quizá la historia de la tralla sería diferente. Para que nos entendamos, The New Order podría codearse perfectamente con el Master Of Puppets o el Among The Living, pero claro, no tendría que parecer que estás tocando dentro de un recipiente de hojalata. No obstante, en directo han sabido compensar esos defectos y son garantía de buen espectáculo.

Otra amenaza fue el imponente decorado que desplegaron. Comprendo que forma parte del show bussiness, pero a mí estas cosas me sobran. Entiendo que cuando haces música, el vehículo de comunicación es el sonido, nada más. El resto es parafernalia que muchas veces esconde una alarmante falta de recursos. En este caso, por suerte, no fue así y nadie tuvo que distraerse con las concesiones a la estética: el material que descargó Testament fue lo suficientemente bueno y estuvo excelentemente interpretado.

Chuck Billy
El amigo Chuck, una auténtica mole

Chuck Billy, que sucedió a Steve Souza cuando este se fue a Exodus (hablo de la prehistoria), estuvo a la altura, berreando de forma digna y sincera, y blandiendo el pie del micro como si fuera un mástil de un instrumento de cuerda. La pareja de guitarras, formada por Alex Skolnick y Eric Petersen, se mostró perfectamente conjuntada en una demostración de cómo mezclar fina técnica con contundente salvajismo. Hubiera estado de lujo que hubiesen interpretado la inicial Eerie Inhabitants —esa gran intro instrumental— en vez de dejar que sonara la grabación del disco. En cuanto a la sección rítmica, Gene Hoglan fue una locomotora de precisión y solidez, mientras el legendario Steve DiGiorgio demostró una vez más lo que significa dominar el bajo.

Uno tras otro, fueron cayendo los temas mientras una legión de headbangers se empeñaba en demostrar que un esguince cervical grave no iba a detenerlos. Fue un repaso a la discografía del grupo, con muestras de todos los períodos, incluso los más difíciles, y salpicada de clásicos del género, como The New Order, The Haunting, Over The Wall o Practice What You Preach.

Salí un pelín antes de que acabara la monolítica Disciples Of The Wratch, la guinda perfecta, para no tener que comerme el mogollón. Luego, de camino a casa, tuve tiempo de reflexionar sobre el concierto. Me quedaron claras varias cosas: Death Angel es una grandísima banda, Testament tiene un directo tremendo y Exodus tiene que cuidar el sonido y rescatar el Pleasures si quiere ganarse el derecho a estar entre los Big Five.