Recorruptor y su tercera entrega: un paso hacia el symphonic deathcore

Desde Michigan y bajo el estandarte de Time to Kill Records, los norteamericanos Recorruptor regresan con su tercer asalto discográfico: «Sorrow Will Drown Us All». Un título premonitorio que encierra una propuesta musical cada vez más desatada, cada vez más ambiciosa, y que marca un punto de inflexión en su evolución: ¿siguen siendo una banda de death metal con tintes modernos, o se están adentrando de lleno en los terrenos del symphonic deathcore?

Desde su debut en 2017, la banda ha transitado caminos oscuros, combinando estructuras del death metal clásico con elementos del deathcore más visceral. Sin embargo, en este nuevo trabajo se percibe una intención clara de abrazar la brutalidad moderna con todas sus consecuencias. Canciones como «An Unnatural Lust» o «Scourge of Prometheus» muestran sin tapujos ese gusto por lo sinfónico, lo majestuoso, incluso lo teatral, con orquestaciones que remiten a Lorna Shore o Shadow of Intent, mientras que las guitarras de Seth Earl todavía mantienen el pie en las trincheras del death metal puro.

La ejecución de Clint Franklin en las voces es uno de los ejes que podría generar confusión estilística. Su tono, más cercano al deathcore que al growl tradicional, lleva a etiquetar a la banda de forma equivocada, pero al escuchar riffs como los de «Urn of Verglas» o «Putrid Aberration of Malevolent Divinity», se nota que la esencia aún está anclada en el metal de la muerte. Eso sí, la batería —precisa y ensordecedora— toma un protagonismo absoluto, con blast beats continuos y estructuras rítmicas propias del death metal técnico, sin miedo a acercarse al caos.

El álbum abre con la imponente «Bathe in the Ashes of Heaven» y cierra con la épica «Scourge of Prometheus», pasando por un repertorio de títulos que harían temblar a los profetas. Cada tema está cargado de una energía devastadora, donde la violencia sonora se combina con atmósferas gélidas y un afán de experimentar. No faltan guiños al black metal en momentos clave, como en los agudos demoníacos del tramo final, y tampoco se esconden las referencias al death técnico, como si quisieran rendir culto a bandas como Suffocation o All Shall Perish.

«Sorrow Will Drown Us All» es, sin duda, el mejor trabajo de Recorruptor hasta la fecha. Un disco que no teme mirar hacia adelante sin renegar de sus raíces. Si en su próxima entrega logran equilibrar mejor producción, contundencia y claridad, podrían convertirse en una fuerza de choque dentro del metal extremo contemporáneo. Mientras tanto, este álbum es un muro sónico que te arrastra sin piedad.

Recorruptor no busca etiquetas, busca ruina. Sorrow Will Drown Us All es su declaración de guerra contra lo predecible.”