Scott Ian no se anda con rodeos. El guitarrista de Anthrax, con 62 años, acaba de revelar en una entrevista con la revista australiana Heavy que completó la reciente gira por Canadá jugándose literalmente la salud. Una lesión severa en la espalda lo tuvo al borde del colapso durante los conciertos, pero el músico neoyorquino sacó fuerzas de flaqueza para no dejar tirado a sus fans. "En el mejor de mis momentos, estaba quizá al 40%", confesó Ian sin dramatismo. Las palabras del guitarrista rítmico resuenan como un recordatorio brutal de lo que implica mantener viva una banda de metal extremo a estas alturas de la carrera. No es solo subirse al escenario y tocar; es batallar contra el propio cuerpo, contra el desgaste de décadas machacando acordes con intensidad. La pregunta sobre cómo aguanta su físico llegó justo cuando Anthrax se prepara para una mini gira de cuatro fechas por Australia, programada para finales de mes. Un calendario apretado que no deja margen para la recuperación, especialmente cuando arrastras una lesión que te mantiene al cuarto de tu capacidad. Scott Ian representa esa generación de veteranos del metal que no conciben retirarse, que entienden que el scena los necesita en vivo, pateando traseros en cada show. Este testimonio abierto de Ian refleja también la realidad de muchos músicos en la industria: la presión de cumplir con fechas, fans y contratos, todo mientras lidias con el inevitable envejecimiento del cuerpo. Anthrax sigue adelante, y mientras su legendario guitarrista pueda sostenerse en pie, seguirá dándolo todo.