Nullingroots reaparece después de media década desaparecido del mapa, y lo hace con Fourth Dimensional Dreamscape, un álbum que marca un giro prometedor pero todavía en construcción. La banda de Phoenix, originalmente un proyecto instrumental de post-metal liderado por Cameron Boesch, ha incorporado a su alineación actual a Alex Haddad, el cerebro detrás de Dessiderium. La presencia del progressive death metalero es evidente: esas melodías mayores y resplandecientes que caracterizaban el disco de Dessiderium del año pasado se cuelan aquí a través de un filtro post-black mucho más oscuro. El resultado es una propuesta más respirable que su antecesor de 2019, Malady's Black Maw, con los pianos y efectos de teclado funcionando como estrellas de la función, aportando ese brillo cristalino que recuerda a lo onírico de Unreqvited. Con 55 minutos de duración, Fourth Dimensional Dreamscape es un álbum ambicioso donde suceden muchas cosas simultáneamente. Las guitarras juguetean constantemente entre lo consonante y lo disonante, los cambios de tempo en la batería saltan por todas partes (a veces rozando lo errático), y los teclados místicos de «In Reverie's Embrace» casi se atreven con un beat de rap virtual. Sin embargo, aquí está el problema: el disco se siente como un desfile de momentos independientes brillantes en lugar de un viaje cohesivo. Las vocales son el punto débil, con rasguños fieros que funcionan bien en pistas veloces como «Remember My Name», pero que chocan con la delicadeza de «Memoir of a Frail Past». La gran oportunidad perdida es la ausencia total de voces limpias; Haddad cantando habría complementado magistralmente mucho de lo instrumental. A pesar de su ambición, Fourth Dimensional Dreamscape no llega todo lo lejos que podría. Pistas como «Memoir of a Frail Past» e «In Reverie's Embrace» destacan por sus melodías de teclado recurrentes, pero el resto del álbum adolece de cierta desconexión, a ratos incluso anodino. Con duraciones mínimas de 7 minutos, el oyente necesita más guía narrativa para mantenerse anclado. Nullingroots apunta hacia una dirección sonora prometedora tras su prolongada ausencia, pero el viaje aún necesita pulirse.