Bard Eithun, también conocido como Faust, es una figura cuyo nombre está inevitablemente ligado tanto al ascenso del black metal noruego como a uno de los episodios más oscuros y controvertidos en la historia del género. Como baterista de Emperor, Eithun fue parte integral de los inicios de una de las bandas más influyentes del black metal. Sin embargo, su arresto y posterior condena por asesinato marcaron el final de su carrera con la banda y lo convirtieron en una figura polarizante dentro de la comunidad.

Este artículo explora los eventos que llevaron a la expulsión de Bard Eithun de Emperor, el impacto de sus acciones en la banda y el legado que dejó tras de sí en el black metal.

El ascenso de Faust y su rol en Emperor

Bard Eithun se unió a Emperor en 1992, aportando su talento como baterista a una banda que pronto se convertiría en una de las más prominentes de la escena del black metal noruego. Con su estilo agresivo y técnico, Eithun contribuyó significativamente al sonido único de Emperor, que combinaba elementos de black metal tradicional con composiciones complejas y atmósferas sinfónicas.

El EP «Emperor» y el álbum debut «In the Nightside Eclipse» (1994) se consideran clásicos del género, y el trabajo de Eithun en la batería fue fundamental para establecer el tono oscuro y majestuoso que definiría a Emperor en los años venideros.

El asesinato en Lillehammer

El 21 de agosto de 1992, Bard Eithun cometió un acto que cambiaría su vida y su carrera para siempre. Durante una visita a Lillehammer, Noruega, Eithun apuñaló y mató a Magne Andreassen, un hombre que, según el propio Eithun, había intentado acercarse a él de manera no deseada en un parque.

El asesinato, que Eithun admitió haber cometido, fue descrito como un crimen de odio por motivos homofóbicos, aunque él también mencionó que el acto estaba influenciado por su mentalidad en ese momento, alineada con el nihilismo extremo y las ideologías oscuras del black metal.

Eithun escapó inicialmente sin ser identificado, pero fue arrestado un año después, en 1993, tras confesar el crimen a sus compañeros de la escena del black metal. En 1994, fue condenado a 14 años de prisión, de los cuales cumplió nueve antes de ser liberado.

La expulsión de Emperor

Tras el arresto de Eithun, Emperor enfrentó una situación delicada. La banda ya había ganado notoriedad en la escena underground, y la asociación con un asesinato amenazaba con eclipsar su música. Aunque los integrantes de Emperor inicialmente se mantuvieron en silencio sobre el tema, eventualmente decidieron distanciarse de Eithun, quien dejó la banda poco después de su condena.

La expulsión de Eithun marcó el final de una era para Emperor, pero la banda continuó creciendo, lanzando discos que se consideran pilares del black metal, como «Anthems to the Welkin at Dusk» (1997) y «IX Equilibrium» (1999).

 

El impacto en la escena del black metal

El asesinato cometido por Eithun, junto con otros eventos violentos asociados al Inner Circle noruego, como el asesinato de Euronymous por Varg Vikernes, contribuyó a la percepción del black metal como un género peligrosamente subversivo. La atención mediática que siguieron a estos incidentes ayudó a popularizar el género, pero también atrajo críticas y escrutinio hacia la escena noruega.

Dentro de la comunidad del black metal, las acciones de Eithun provocaron reacciones mixtas. Algunos lo consideraron un acto que reflejaba la autenticidad extrema del género, mientras que otros lo condenaron como un acto innecesario que empañó la reputación del movimiento.

La vida de Faust después de la prisión

Tras su liberación en 2003, Bard Eithun se mantuvo activo en la música, colaborando con bandas como Blood Tsunami y Aborym. Aunque nunca regresó oficialmente a Emperor como miembro de tiempo completo, participó en presentaciones en vivo con la banda, incluyendo el concierto de reunión en el festival Wacken Open Air en 2006.

En entrevistas, Eithun ha reflexionado sobre su crimen, describiéndolo como un acto impulsivo e irracional que lamenta profundamente. Aunque su pasado sigue siendo un tema de controversia, también ha recibido elogios por su capacidad para reconstruir su vida después de la prisión.

La historia de Bard Eithun es un recordatorio de los extremos del black metal noruego en su apogeo, una escena donde la música, la ideología y la violencia a menudo se entrelazaban de manera peligrosa. Aunque su expulsión de Emperor marcó el final de su participación en una de las bandas más influyentes del género, su legado como baterista y su infame conexión con el asesinato de Lillehammer siguen siendo parte integral de la narrativa del black metal.

Hoy en día, Faust es visto tanto como una figura trágica como una muestra de redención, un hombre cuya vida representa los altos costos de vivir al límite de la transgresión y la autodestrucción que definieron al black metal en sus primeros días.