Biografía
Belenos
Belenos nació en Bretaña, Francia, en 1995, bajo la visión solitaria de Loïc Cellier, un músico que decidió invocar las fuerzas de la naturaleza, la memoria ancestral y la furia del black metal en una misma corriente sonora. Su propuesta no se limita al metal extremo: es un culto a la tierra celta, un viaje espiritual donde la oscuridad se funde con la melancolía del bosque y la historia de su región natal.
Desde los primeros lanzamientos como “Notre Amour Éternel” y “Triste Pensée”, Belenos mostró una personalidad única. En lugar de imitar el sonido noruego que dominaba la época, Cellier prefirió construir su propio templo sonoro: guitarras envolventes, voces que parecen surgir de un ritual antiguo y una atmósfera cargada de niebla, lluvia y piedra. El resultado fue un black metal pagano profundamente emocional, enraizado en las tradiciones y leyendas bretonas.
Con “Errances Oniriques” (2001), el proyecto dio un salto monumental. La producción adquirió un carácter épico y espiritual, mientras las letras comenzaron a trazar un puente entre la mitología celta y el existencialismo moderno. Obras posteriores como “Spicilège”, “Chants de Bataille” y “Chemins de Souffrance” consolidaron el estilo característico de Belenos: una combinación de agresividad helada y melodías que respiran solemnidad y tragedia.
Aunque Loïc ha contado con músicos de apoyo para presentaciones en vivo, Belenos siempre ha sido su creación absoluta. Desde su refugio en Bretaña, el multiinstrumentista escribe, graba y produce cada disco con obsesiva dedicación, manteniendo una coherencia que pocas bandas pueden reclamar. En su discografía más reciente —“Kornôg” (2016), “Argoat” (2019) y el monumental “Egor” (2025)— el proyecto alcanza una madurez apabullante, evocando un paisaje sonoro donde el pasado y el presente se entrelazan bajo un mismo fuego ritual.
Belenos no es un simple proyecto de black metal: es un altar levantado al espíritu celta. Su música evoca lo sagrado, lo natural y lo eterno, recordando que el metal también puede ser un acto de comunión con la tierra. Escuchar Belenos es oír el viento entre las piedras, el trueno sobre el océano y la voz de los antiguos resonando desde la oscuridad.








