Puntuación
Reseña editorial
Tras una década de silencio sepulcral, Eyehategod regresa en 2014 con su homónimo a través de Housecore Records, un retorno que reafirma su dominio absoluto del doom metal más visceral y asfixiante. La banda de Nueva Orleans se niega a innovar ni modernizar su sonido; simplemente lo perfecciona con la precisión de quien domina cada fibra de su instrumento. Los riffs son lentos, tunelados en profundidades inimaginables, mientras la producción abrasa con una calidez tóxica que envuelve al oyente como barro hirviente.
El álbum destila una angustia existencial casi tangible, donde cada nota parece extraída del más profundo pozo del dolor humano. Si buscas referencias cercanas, Farmakon de Skepticism comparte esa misma atmósfera de desolación métrica, aunque Eyehategod añade una crudeza aún más primitiva, casi primal. La voz de Mike IX Williams funciona como un instrumento adicional de tortura, desgarrada y sin filtros, elevando la intensidad emocional del conjunto de manera inquietante.
La comparación inevitable es con bandas como The Ruins of Beverast o Disembowelment, pero donde ellos eligen la elegancia del caos, Eyehategod opta por la ferocidad del nihilismo. Este trabajo no aspira a ser hermoso ni accesible; es dolor puro canalizado a través de distorsión massive y tiempos que parecen detener el reloj. Un álbum imprescindible para quienes verdaderamente necesitan sangrar a través de sus altavoces.