Puntuación
Reseña editorial
En 1997, Electric Wizard se presentaba con Come My Fanatics... desde Rise Above Records, un documento que captura el doom metal en su forma más hipnótica y viciosa. Los británicos construyen un sonido donde la distorsión se convierte en atmósfera pura, donde cada riff arrastra como lodo espeso sobre piedra antigua. Este trabajo expone la obsesión de la banda por el ocultismo y la oscuridad, traducida en composiciones que asfixian lentamente al oyente bajo capas de fuzz y reverberación.
La propuesta de Electric Wizard aquí dialoga perfectamente con trabajos de similar calibre como Turn Loose the Swans de My Dying Bride, aunque donde los británicos introducen melancolía gótica, los de Gloucestershire prefieren la gravitación pura del horror. Los riffs son deliberadamente monótonos, repetitivos hasta la hipnosis, rechazando cualquier pretensión de virtuosismo. La batería mantiene un pulso lánguido que refuerza esa sensación de inevitable descenso.
El álbum comparte espíritu con Swallow the Sun en su capacidad de generar claustrofobia sonora, aunque Electric Wizard es más directo, menos ambiguo en su intención destructiva. Las voces de Jus Oborn ronronean como un demonio adormecido, casi indiferentes a la devastación que generan las guitarras. No hay aquí ornamentación ni concesiones melódicas: solo la pura sedimentación del doom en su estado más tóxico.
Come My Fanatics es metal para quienes buscan incomodidad, para los que entienden que el doom no promete catarsis sino sumersión en la negatividad absoluta. Electric Wizard logra aquí un álbum que nunca intenta agradar, solo poseer. Un trabajo imprescindible para devotos del género que valoran la cohesión hipnótica sobre cualquier otro criterio.