Casi dos décadas llevan Hanging Garden perfeccionando su particular marca de melodic doom gótico, ese mismo universo melancólico que habitan Katatonia, Insomnium o Swallow the Sun. Aunque ya había contactado con su propuesta a través de Skeleton Lake (2021), fue el EP The Unending (2025) el que realmente me enganché a su sonido, especialmente con ese gancho infernal de "Morgan's Trail". Esperaba que esta nueva dirección se consolidara, pero Isle of Bliss toma un camino inesperado: a pesar de su nombre alegre, es su trabajo más oscuro hasta la fecha. Y esa oscuridad recién descubierta es precisamente lo que lo hace tan especial. Esta banda de siete integrantes navega magistralmente entre luces y sombras. En Isle of Bliss fusionan riffs aplastantes y los gruñidos oscuros y musculares de Toni Hatakka con arpegios suave y los susurros melódicos de Riikka Hatakka. El cierre de apertura, "To Outlive the Nine Ravens", lo demuestra a la perfección: growls tenebrosos conviven con melodías trémolo cautivadoras en una canción que dispara el álbum con energía. Pero entonces llega "Eternal Trees of Turquoise", donde Riikka suelta rasps blackened que te recuerdan al vocal demoniaco de Vesseles, un giro inquietante que enriquece el juego vocal de la banda. Lo que hace especialmente brillante Isle of Bliss es cómo Hanging Garden destila belleza desde lo más profundo del abismo. En "The Blights Nine", un lead trémolo disipa el horror de los rasps de Riikka; en "Arise, Black Sun", la melodía de guitarra transforma un dueto de growls en pura belleza blackened. Sintetizadores susurrantes, riffs chungueros cargados de doom, segmentos de piano que respiran tranquilidad... todo converge en el clímax atmosférico de "Her Wailing Light", cuyo coro es simplemente sublime. Si hay algo a criticar es que algunas canciones se alargan innecesariamente ("To Outlive the Nine Ravens" y "To the Gates of Hel" rozan los siete minutos), pero son composiciones tan ejecutadas con tanto oficio que el exceso es perdonable.