La banda leonesa Black Bomber vuelve a la carga con “Heading to Hell”, su tercer larga duración, un golpe directo de metal ‘n’ roll afilado, crudo y sin concesiones. Desde el Bierzo, el grupo mantiene intacta su esencia: riffs envenenados, actitud callejera y ese sabor a gasolina quemada que los ha convertido en una de las formaciones más auténticas del underground estatal.
Un adelanto que huele a directo
El tema que da nombre al disco ya puede escucharse y funciona como una declaración de intenciones. “Heading to Hell” arranca sin rodeos, con un riff seco que engancha desde el primer golpe de púa, una base rítmica contundente y un estribillo que parece escrito para ser gritado a pocos centímetros del escenario. El sonido es sucio, rápido y directo, con esa mezcla de NWOBHM macarrizada y espíritu Motörhead que define al grupo.
En esta nueva etapa se percibe más presencia del thrash clásico y ciertos matices melódicos que no suavizan, sino que endurecen aún más el conjunto. El resultado es un tema que remite tanto a un concierto en un bar pequeño lleno de humo como a la tradición más eléctrica del heavy tradicional.
Cambio en el bajo: entra Julio Blackening
Junto al lanzamiento, Black Bomber han confirmado la incorporación de Julio Blackening como nuevo bajista, sustituyendo a Rober. Su llegada refuerza la pegada del grupo: líneas de bajo más gruesas, un enfoque más agresivo y un sonido que encaja como un martillazo con las guitarras de Pedro y Javi y la batería de Isi.
El vocalista Migui Albatross continúa liderando el ataque con esa voz rasgada y cargada de actitud que se ha convertido en seña de identidad del grupo. La formación suena compacta, un bloque sólido que no ha perdido ni un ápice de mala baba pese al cambio interno.
Grabación, arte y edición en vinilo
El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en los estudios Infosound entre mayo y septiembre, manteniendo un sonido crudo, sin adornos innecesarios, con la claridad justa para que cada instrumento muerda donde tiene que morder. Nada de producciones estériles: aquí hay válvulas calientes, amplificadores al límite y energía capturada tal cual.
“Heading to Hell” se publicará en formato LP de vinilo gracias a una coedición entre varios sellos esenciales del underground estatal: Discos Macarras, Quebranta Records, Demons Records, Vinylako y Violence in the Veins. Una alianza que confirma el compromiso del grupo con los circuitos independientes.

Un paso adelante sin perder identidad
Con este tercer trabajo, Black Bomber refuerzan su posición como una de las bandas más genuinas del rock y metal de carretera en España. No buscan pulir su sonido ni adaptarse a tendencias: lo suyo son los riffs grasientos, la velocidad justa para romper cuellos y ese espíritu de garito pequeño donde el sudor cae del techo.
“Heading to Hell” tiene pinta de ser más que un simple nuevo disco. Suena a etapa, a decisión, a banda que sabe lo que quiere y cómo lo quiere. Sin artificios, sin filtros y con la sinceridad que solo tienen los grupos que viven la música como si fuera un kilómetro más de una carretera oscura.
El infierno puede esperar, pero Black Bomber ya están calentando el motor.

