Biografía
Hay algo casi incómodo en admitir que V8 nunca fue realmente coherente consigo misma. Formada en Argentina en 1979, la banda prometía un heavy metal directo y sin concesiones, pero sus tres primeros trabajos revelan en realidad una búsqueda constante de identidad, tropezando entre el thrash nascente y una sensibilidad casi progresiva que rechazaba. "Luchando por el metal" (1983) muestra una banda aún adolescente, con riffs poderosos pero sin columna vertebral clara. Lo que muchos ignoran es que esta torpeza inicial fue precisamente lo que le permitió diferenciarse de sus pares latinoamericanos más ortodoxos: no tenían el refinamiento europeo ni la crudeza norteamericana, sino algo más titubeante y, paradójicamente, más honesto.
El período 1983-1986 es donde V8 alcanza su mejor comprensión de sí misma, aunque "Un paso más en la batalla" (1984) resulta injustamente relegado frente a "El fin de los inicuos". El segundo álbum captura una banda más segura en el riff, con una energía que su sucesor ya había empezado a formalizar en exceso. Guarda parentesco con la virilidad épica de 44 Magnum, aunque sin su sofisticación.
Las debilidades de V8 son estructurales: producciones flojísimas y cierta incapacidad para sostener tensión a lo largo de un álbum completo. Importan solo "El fin de los inicuos", "Luchando por el metal" y ese segundo trabajo que dejaron en la sombra.


