Biografía
Hay algo que los arqueólogos del thrash metal argentino pasan por alto: Lethal nunca fue una banda obsesionada con pulir su sonido hacia la perfección técnica. Desde su formación en 1987, optaron por la crudeza y la energía directa, un posicionamiento que se vuelve contra ellos cuando la crítica compara sus primeros trabajos con la limpieza de Accept o ADX. Sin embargo, esa decisión estética fue también su fortaleza. Mientras avanzaba la década de los 90, Lethal consolidó una identidad muy particular: riffs contundentes sin pretensión de virtuosismo, lírica política y social que no se escondía, y una producción deliberadamente áspera. El catálogo que va desde Warriors (1992) hasta Lethal 5.0 (1999) muestra una banda que entendía su rol en el circuito local sin necesidad de competir en sofisticación.
Su mejor momento fue sin dudas el período 1992-1999, cuando la banda encontró equilibrio entre composición y potencia bruta. Efecto tequila (1995) suele quedar opacado por la reedición de Lethal 5.0, pero contiene algunas de sus canciones más ácidas y directas. Su comparación más honesta está con 44 Magnum: ambas bandas privilegiaron el mensaje sobre la técnica, aunque Lethal mantuvo un peso distinto en sus composiciones.
Lo problemático en Lethal es que su catálogo posterior (2010 en adelante) diluyó la urgencia de aquellos trabajos primarios. Inyección lethal (2010) y Somos thrash (2023) parecen conscientes de su propia historia sin poder relanzarla. Al final, solo Warriors y Lethal 5.0 merecen ser recordados.







