Puntuación
Reseña editorial
En un mundo donde la música extrema se ve desbordada por ingenios tecnológicos y fórmulas repetitivas, Wiegedood emerge como un faro sombrío de autenticidad y fatalismo. Con su álbum "De doden hebben het goed", lanzado en 2015, la banda belga establece una firma palpable en el terreno del black metal contemporáneo. Este álbum no es solo una colección de canciones; es un viaje visceral a través de la oscuridad y la introspección profunda, un testimonio de que el verdadero black metal no muere, solo se reinventa.
El álbum se abre con "Svanesang", una pieza monumental de 13 minutos que sirve como un ritual de iniciación a un reino sonoro donde el frío del vacío se siente como una presencia tangible. Desde el primer acorde, la atmósfera se carga de un aura ominosa. Las guitarras, en un espiral de melodías arrastradoras, conjuran paisajes desolados mientras la voz rasgada de su vocalista se eleva, implorando al oyente a sumergirse más allá de la superficie. Aquí, no se busca el típico blast beat de invocaciones frenéticas, sino una construcción maestra de tensión que va llevando al oyente a un estado de trance. La naturalidad de los cambios de tempo y la musicalidad cruda de esta pieza son el claro ejemplo de cómo Wiegedood sabe manejar el arte de contar historias sonoras.
A medida que el viaje avanza, llegamos a "Kwaad bloed", que, con sus 7 minutos y medio, ofrece otro ángulo del sonido de la banda. Es una canción que explora la traición y el dolor estridente a través de riffs serpenteantes y se sumerge en contrastes que son a la vez brutales y melódicos. Aquí, Wiegedood saca a relucir su capacidad para balancear agresividad e introspección, proporcionando espacios para reflexionar incluso entre la tempestuosidad del sonido. Lo que resulta aún más cautivador es cómo logran mantener la intensidad sin que nunca se sienta forzada, sino resuelta, como si cada nota estuviera destinada a ser. La sensación de desolación se hace cada vez más gráfica, un eco de lo que somos y de lo que queda de nosotros, un tema recurrente en toda la obra.
El título del tercer tema, "De doden hebben het goed", es un claro reflexo de la temática que permea el álbum. Esta canción, más corta pero igualmente intensa, encapsula la idea de la paz que se encuentra en la muerte, un concepto que a menudo se explora en el black metal, pero que Wiegedood aborda con una sinceridad y una pesadez únicas. La mezcla de riffs crujientes y una atmósfera que sugiere un abrazo sombrío a la muerte es penetrante y visceral. Hay una belleza inquietante en su sonido, lo que hace que el temblores de la música resuene con el oyente, haciéndolo reflexionar sobre la fugacidad de nuestra existencia.
Finalmente, el álbum culmina con "Onder gaan", un épico cierre de 11 minutos que encapsula todo lo que se ha explorado antes. Si las primeras tres canciones fueron un descenso a los abismos de la mente humana, "Onder gaan" se presenta como la aceptación de toda esa oscuridad. La música aquí se convierte en un océano, envolviendo al oyente en una corriente de melancolía que llega a ser casi palpitante. Este cierre no solo es un final; es un renacimiento, un recordatorio de que después de la tormenta siempre llega la calma, aunque sea en la forma de la muerte.
"De doden hebben het goed" es más que una simple colección de black metal; es un manifiesto musical que captura la esencia del sufrimiento humano y la serenidad que algunos encuentran en la muerte. Con cada escucha, los oyentes pueden descubrir algo nuevo, una capa de la complejidad que Wiegedood ha logrado destilar en su música. Este álbum es una obra maestra que solidifica su lugar en el panorama del metal extremo y deja una huella imborrable en el alma del que se atreva a escuchar más allá de la superficie. Si aún no lo has hecho, te instamos a que descubras más sobre Wiegedood y te sumerjas en su mundo sonoro, donde la profundidad de la emoción y la oscuridad se entrelazan en cada nota.
Tracklist
- 1Svanesang13:01
- 2Kwaad bloed07:12
- 3De doden hebben het goed06:53
- 4Onder gaan11:30
Total: 38:36