Manor of Infinite Forms
Tomb Mold- Año
- 2018
- Tipo
- full-length
- País
- CA
- Sello
- 20 Buck Spin
Puntuación
Reseña editorial
Toronto, 2015. Mientras la mayoría del underground norteamericano miraba hacia atrás, Tomb Mold emergía ya excavando más profundo en las catacumbas del death metal. Tres años después, Manor of Infinite Forms llega como segundo acto de una banda que había probado su hambre desde el debut. El título mismo sugiere una lógica laberíntica: si un álbum de death metal cavernoso es una mansión, ¿cuántas habitaciones más quedan por explorar?
El aspecto más notable de este disco es su rechazo a la claridad como virtud. Grabado en 20 Buck Spin, el sonido es propositalmente denso, una acumulación de texturas donde la percusión se disuelve en la masa general en lugar de impulsarla. Si comparamos con la genealogía cercana de Grave Miasma o Disembowelment, aquí hay una diferencia crucial: la banda canadiense se niega a la atmósfera melódica sino la sofocación activa. Las estructuras se repiten sin pretender ser riffs memorables. Es un álbum que exige paciencia, y eso puede frustrar a quien espera hooks reconocibles.
¿Hay belleza en la opacidad deliberada? El disco no responde, solo persevera. En una escena donde el death metal cavernoso corre el riesgo de convertirse en una fórmula decorativa, Tomb Mold plantea una pregunta incómoda: ¿qué pasa si la incomodidad es el punto?