Puntuación
Reseña editorial
Scenes from Hell es el punto donde Sigh se permite fracasar en público, y eso tiene valor. Lanzado en 2010 por The End Records, el disco llega después de años donde la banda japonesa había probado ya con sintetizadores intrusivos y estructuras desarmadas. Aquí la ambición se vuelve contra ellos: los elementos atmosféricos que en trabajos anteriores funcionaban como tensión se convierten en dilución pura. El black metal que debería anclar estas canciones aparece diluido, a menudo enterrado bajo capas de teclado que no construyen sino que dispersan. No es que el álbum sea incompetente; es que Sigh se pierde en sus propias texturas sin la economía que después recuperarían.
Lo que salva parcialmente el disco es precisamente lo que lo hunde: esos sintetizadores no se disimulaban buscando falsa pureza, sino que buscaban abrasar desde el inicio. Cuando la banda encuentra momentos donde lo lírico y lo crudo conviven sin negociación, hay algo ahí. El problema es la inconsistencia. In Somniphobia dos años después demostraría que Sigh sabía concentrar la rabia; en Scenes from Hell esa concentración aún no existe.
Un disco fallido que marca un punto de quiebre necesario. Sigh necesitaba este desvío para entender que la economía compositiva, no la acumulación, era su verdadera arma. No lo recomendamos para quien busque black metal ortodoxo.