Puntuación
Reseña editorial
Wicca llega en 1992 como debut de Mystifier desde Brasil, un territorio entonces ajeno al circuito extremo internacional. El álbum promete desde sus primeros segundos una propuesta sin pulir: black metal primitivo y death metal cavernoso fusionados en un sonido que rechaza cualquier asepsia. Las guitarras rasguean como garras sobre metal oxidado, estableciendo una atmósfera de crudeza casi repugnante que define la identidad temprana de la banda.
La composición del disco se sostiene sobre estructuras densas y cavernosas, donde la energía elude con determinación velocidad constante sino peso y saturación. Los temas se desenvuelven con una cierta monotonía deliberada, más cercana a la asfixia que al virtuosismo. Mystifier rechaza los ornamentos: cada riff se repite con insistencia, los cambios son mínimos, la producción baja amplifica la sensación de claustrofobia. Esta aproximación más lenta y sofocante contrasta con el caos brasileño que supuestamente rodea el proyecto, sugiriendo una visión más introspectiva que caótica.
La grabación mantiene propósito deliberado en su crudeza. Sin comparar con refinamientos posteriores como Göetia (1993), el álbum funciona como documento de un acercamiento particular: la unión del death metal cavernoso con trazos de black metal primitivo genera una fricción audible que otros proyectos de la época evitaban. Su debilidad reside en la falta de variedad; su fortaleza, en la coherencia de su visión oscura y sin concesiones.