Fireball
Deep Purple- Año
- 1971
- Tipo
- full-length
- País
- GB
- Sello
- Harvest Records
Puntuación
Reseña editorial
En 1971, Deep Purple lanzó Fireball a través de Harvest Records, un disco que abandona la solemnidad progresiva para adentrarse en territorios más próximos al hard rock con tintes de heavy metal primitivo. El riff de apertura que da título al álbum es un puñetazo directo: agresivo, pegadizo, sin las pompas orquestales que caracterizaban trabajos anteriores. Jon Lord mantiene su presencia en teclados, pero aquí sirven como complemento a la ferocidad de Ritchie Blackmore, cuya guitarra marca el pulso de canciones como "Demon's Eye" y "Fools", donde los solos se desgranan con una crueldad contenida que resulta infinitamente más efectiva que cualquier virtuosismo desmedido.
"No No No" despliega casi siete minutos de blues duro transformado en roca pura, con Ian Gillan rasguñando la garganta en un registro que oscila entre lo visceral y lo teatral. La estructura rítmica es lo más cercano a lo que podríamos considerar proto-metal en toda la grabación: el bombo y la batería de Ian Paice ignora las convenciones den la complejidad sino la brutalidad repetitiva, el pulso hipnótico que magnetiza. El bajo de Roger Glover proporciona una columna vertebral sólida, sin florituras innecesarias. Este enfoque más directo y menos pretencioso sitúa a Fireball más cerca de bandas como Black Sabbath que de sus propios experimentos progresivos anteriores, aunque sin alcanzar jamás la densidad oscura que Tony Iomconseguía.
"The Mule" y "No One Came" son pistas donde la composición se afirma con mayor claridad: secuencias melódicas que abrazan la dureza sin rehuirla, con cambios de tempo que rompen la monotonía sin caer en el laberinto de cambios de firma. Aquí reside el verdadero mérito del álbum: la economía expresiva. No hay relleno, no hay digresiones autobombo, solo riffs contundentes y voces que gritan más que cantan, salvo en los pasajes donde Gillan descubre cierta melancolía.
Fireball es un álbum desigual que merece más atención de la que recibe. No es perfecto: "Anyone's Daughter" flojea considerablemente, anclada en un blues demasiado convencional. Pero donde funciona, quema. Deep Purple aquí se reinventó como una banda de metal puro, tosco y efectivo, demostrando que la sofisticación no es requisito indispensable para el impacto. Es un puente entre épocas, un álbum de transición que los puristas menosprecian injustamente.
Tracklist
- 1Fireball03:24
- 2No No No06:54
- 3Demon's Eye05:16
- 4Anyone's Daughter04:44
- 5The Mule05:22
- 6Fools08:20
- 7No One Came06:25
Total: 40:25